Inicio › Guías › Ganas de llorar sin motivo
Guía completa
Ganas de llorar sin motivo: qué puede haber detrás y qué hacer
Colegiado nº CM03836 (cómo comprobarlo)Fuentes revisadasSin publicidad de terceros
Estás en la cola del supermercado y, de repente, se te llenan los ojos. No ha pasado nada. O lloras con un anuncio, con una canción en el coche, porque se te ha caído el café. Luego llega la pregunta: «¿qué me pasa?». Llorar no es un fallo ni una debilidad, y que no sepas por qué lloras no quiere decir que no haya un porqué. Muchas veces está más cerca de lo que parece.
En corto
Llorar es una respuesta humana normal: avisa a los demás de que necesitas apoyo y, a veces, alivia, aunque no siempre. Cuando parece que lloras sin motivo, suele haber algo debajo: poco sueño, estrés acumulado, una pérdida, ansiedad o un ánimo bajo. También hay causas que mira el médico, como cambios hormonales, la tiroides o algún medicamento. Aguantarte las ganas no hace que desaparezca lo que hay debajo. Si con el llanto aparecen desesperanza o ideas de hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas) o, si hay peligro inmediato, al 112.
Qué es tener ganas de llorar sin motivo
Tener ganas de llorar sin motivo es notar que se te saltan las lágrimas, o que estás a punto, sin que haya pasado nada que lo explique. Casi nunca es «sin motivo»: suele ser un motivo que todavía no has visto o al que no le has dado importancia.
Llorar de emoción, con lágrimas, es algo propio de los seres humanos. Otros animales, sobre todo las crías, emiten llamadas de angustia, pero nunca van acompañadas de lágrimas (Gračanin, Bylsma y Vingerhoets, 2014). Se llora de pena, de rabia, de impotencia, de alivio y también de alegría.
Llevas una semana con mucho trabajo, duermes mal y tu madre te llama para preguntarte qué tal. Contestas «bien» y se te quiebra la voz. No es por la llamada. Es por todo lo que llevabas encima y no habías mirado.
Con qué se confunde:
- No es lo mismo que una depresión. Llorar mucho puede ir con un ánimo bajo, pero también con muchas otras cosas. Si te preocupa, mira señales de depresión y consúltalo con un profesional, que es quien puede valorarlo.
- No es «ser demasiado sensible». Hay personas que lloran con más facilidad que otras, y eso no es un problema en sí. Lo que importa es si te está pesando o si ha cambiado respecto a como eras.
- No es lo mismo que el llanto que no encaja con lo que sientes. Hay un problema neurológico en el que se llora sin sentir pena. Lo explico más abajo, porque eso lo tiene que valorar el médico.

Para qué sirve llorar
Se suele decir que llorar «desahoga». Lo que se sabe es menos simple.
Una señal para los demás
Las lágrimas se ven. En dos experimentos, se mostraron caras durante 50 milisegundos, un tiempo demasiado corto para pensarlo. Las caras tristes con lágrimas se reconocían como tristes más deprisa que sin ellas. Y tanto las caras tristes como las neutras parecían necesitar más apoyo cuando tenían lágrimas (Balsters y otros, 2013).
Una revisión sobre el tema resume así lo que el llanto hace en los demás: es una llamada a que alguien esté presente y preste atención, facilita los vínculos y reduce la agresividad entre personas (Gračanin, Bylsma y Vingerhoets, 2014). Llorar es, en buena parte, una forma de pedir ayuda sin palabras.
¿Alivia llorar?
A veces sí, pero no siempre, y depende mucho de cómo y con quién.
- Cuando se pregunta, la mayoría dice que sí. En una encuesta a 2.181 hombres y 2.915 mujeres estudiantes de 35 países sobre su último llanto, la mayoría dijo sentirse mejor después. Era más probable sentir alivio si habían recibido apoyo o si habían entendido mejor lo que les pasaba, y menos si se habían aguantado o habían sentido vergüenza (Bylsma, Vingerhoets y Rottenberg, 2008).
- En el día a día, menos de lo que se cree. En un estudio de diario, 97 mujeres apuntaron cada noche sus llantos, más de mil en total. El ánimo mejoró después en alrededor de un tercio de los episodios. Quienes lloraban más a menudo tenían, en general, peor ánimo (Bylsma y otros, 2011).
- A veces el alivio tarda. En un estudio de laboratorio con 60 personas que vieron películas tristes, quienes lloraron se sintieron peor justo al acabar. A los 20 minutos estaban como antes y a los 90, algo mejor que al principio. Quienes no lloraron no cambiaron (Gračanin y otros, 2015).

Con su alcance real: casi todo son autoinformes, muestras de estudiantes o películas en un laboratorio, que no es lo mismo que llorar por tu vida. Y hay un dato importante: en personas con síntomas depresivos o de ansiedad, el ánimo después de llorar tiende a ser peor, y quienes tienen depresión suelen notar menos mejora (Gračanin, Bylsma y Vingerhoets, 2014). Si llorar ya no te alivia nada, eso también es información.
Cómo se nota
Pocas veces se vive como «lloro mucho». Se vive como no fiarte de tus propios ojos.
En el cuerpo
- Nudo en la garganta que aparece de golpe, a veces en medio de una frase.
- Ojos que se humedecen con cosas pequeñas: un anuncio, una canción, que alguien te pregunte «¿estás bien?».
En la cabeza
- «No sé por qué estoy llorando», «esto no es normal», «qué vergüenza».
- Sensación de estar al límite, de que cualquier cosa te puede desbordar.
En lo que haces
- Te vas al baño del trabajo a llorar y vuelves con gafas de sol o con la cara lavada.
- Evitas conversaciones, llamadas o películas porque sabes que vas a llorar.
- Lloras en el coche o en la ducha, donde nadie te ve.
Esta lista no es un diagnóstico. Si te reconoces y te pesa, o si notas que lloras mucho más que antes, puedes consultarlo con un profesional, que es quien puede valorarlo contigo. No hace falta llegar a ningún número de días ni de llantos para hacerlo.
Qué puede haber detrás y qué lo mantiene
Rara vez hay una sola causa. Estas son las más frecuentes, y a menudo van juntas.
Cansancio y falta de sueño
Llevas tres noches durmiendo cinco horas y lloras porque no encuentras las llaves. No es exagerar. Una revisión de 154 estudios experimentales, con 5.717 participantes de entre 7 y 79 años, encontró que dormir menos bajaba las emociones positivas y subía los síntomas de ansiedad (Palmer y otros, 2024). Si duermes mal, mira no puedo dormir o el diario de sueño.
Estrés acumulado
Semanas de ir a todo, cuidar de alguien, sacar adelante el trabajo. Mientras hay que aguantar, aguantas. Las lágrimas salen cuando paras, o cuando se suma una cosa pequeña. Tienes más en estrés y en burnout.
Ansiedad
La ansiedad no siempre se nota como nervios. A veces es estar a flor de piel todo el día, y el llanto es por donde sale. Si te reconoces, mira ansiedad.
Una pérdida
Una muerte, una ruptura, un cambio de ciudad, un diagnóstico. A veces lloras meses después, con algo que no parece tener nada que ver. Eso tiene sentido: el duelo no va en línea recta. Lo cuento en duelo y en superar una ruptura.
Un ánimo bajo
Si además de llorar notas que nada te ilusiona, que te cuesta todo o que te ves sin salida, puede haber un ánimo bajo debajo. Según el Manual MSD, cuando alguien se está deprimiendo puede notarse tristeza y apatía, pero también irritabilidad y ansiedad. No te toca a ti ponerle nombre: mira señales de depresión y consúltalo con tu médico o con un profesional de la psicología sanitaria.
Causas que mira el médico
Algunas veces el cuerpo tiene mucho que decir. Según el Manual MSD, pueden influir en el ánimo:
- Los cambios hormonales de la menstruación, el embarazo, después del parto y la menopausia. En el trastorno disfórico premenstrual, una forma intensa del síndrome premenstrual, hay cambios de humor en los que, de repente, aparecen la tristeza y el llanto.
- La tiroides, tanto si funciona de menos como de más.
- Algunos medicamentos con receta.
Si el llanto empezó o cambió tras un parto, tienes más en depresión posparto. Si notas que va con tu ciclo, si empezó con un medicamento nuevo o si viene con otros cambios en el cuerpo, cuéntaselo a tu médico. Y no dejes ni cambies una medicación por tu cuenta.
Cuando el llanto no encaja con lo que sientes
Hay un problema neurológico, el síndrome seudobulbar o afecto pseudobulbar, en el que la persona empieza de repente a llorar o a reír sin sentir pena ni encontrar nada gracioso, y no puede controlarlo. Es más probable en personas con algunas enfermedades o lesiones del cerebro, como un ictus, la esclerosis múltiple o un traumatismo craneal, y a menudo se confunde con depresión (Mayo Clinic). Si lloras sin sentir tristeza, o el llanto llega y se va de golpe sin que puedas pararlo, eso lo valora el médico.
Lo que lo mantiene
Estás en una reunión, notas que se te llenan los ojos y aprietas los dientes. Lo consigues. Esa noche lloras en la ducha y te dices que mañana no puede volver a pasar. Esconder lo que sientes no lo apaga: en un experimento con 180 estudiantes universitarias, quienes tenían que ocultar su expresión mientras veían una escena triste se sintieron igual de tristes que el resto, y su sistema cardiovascular mostró más activación (Gross y Levenson, 1997).
Pulsa cada paso para ver qué pasa en él.
Por dónde se rompe: Se rompe en «te da vergüenza» y en «te aguantas las ganas»: dándote un sitio para llorar, preguntándote qué hay debajo y contándoselo a alguien que te apoye.
No hay pruebas de que las lágrimas se «acumulen» como en una olla a presión. Lo que sí se acumula es lo que las provoca, si no lo miras. Y la vergüenza tiene su papel: llorar con vergüenza o aguantándose se asoció a menos alivio (Bylsma, Vingerhoets y Rottenberg, 2008).
Las lágrimas no son el problema: son el aviso de que algo necesita atención.
Cómo se trata
Llorar no se trata. Lo que se trabaja es lo que hay debajo, cuando hay algo, y la relación que tienes con tus propias emociones.
Mirar qué hay detrás
Una primera parte suele ser entender cuándo lloras y qué lo rodea: cómo duermes, cuánta carga llevas, qué ha cambiado en los últimos meses. Si quieres empezar por tu cuenta, el registro sirve para apuntar situación, emoción y lo que hiciste.
Si hay un ánimo bajo o ansiedad
En el Reino Unido, la guía NICE para la depresión en adultos recoge varias opciones psicológicas, como la autoayuda guiada, la terapia cognitivo-conductual, la activación conductual, la psicoterapia interpersonal o el counselling, además de la medicación, que valora el médico (NICE NG222). Tienes más sobre la primera en terapia cognitivo-conductual.

Aprender a hacer sitio a las emociones
Es frecuente querer, sin más, «dejar de llorar». Lo que suele ayudar más es poder sentir lo que sientes sin que te asuste, ponerle nombre y decidir qué hacer con ello. Es lo que se trabaja en regular las emociones y en la terapia de aceptación y compromiso.
El papel del médico
Tu médico de familia puede mirar si hay algo físico detrás y valorar si conviene un tratamiento o derivarte. Si el llanto no encaja con lo que sientes, es la primera consulta. Y en una terapia, revisad cada cierto tiempo si está sirviendo: lo cuento en cómo saber si la terapia funciona.
Qué puedes hacer tú
Nada de esto busca que dejes de llorar. Busca que el llanto te asuste menos y que entiendas qué te está diciendo.
- En el momento, no pelees con élSi puedes, busca un sitio donde estar a solas un rato. Si no puedes, está bien posponerlo: «ahora no, en cuanto llegue a casa». Lo que no ayuda es decirte «no llores» con rabia.
- Suelta el aire despacioSi el llanto viene con angustia y te cuesta respirar, alarga la salida del aire. No es para cortar las lágrimas, es para que el cuerpo baje un poco mientras pasan.
- Después, ponle nombre¿Era pena, rabia, cansancio, miedo, alivio? A veces son varias. La rueda de las emociones ayuda cuando no encuentras la palabra. Lo cuento también en ponerle nombre a lo que sientes.
- Apunta cuándo pasaDurante un par de semanas, una línea: qué estabas haciendo, cómo habías dormido, en qué momento del día o del ciclo, si lo tienes. Muchas veces el «sin motivo» empieza a tener forma.
- Cuéntaselo a alguienNo para que te lo arregle. Llorar con una persona que te apoya se asoció a más alivio que hacerlo con vergüenza o aguantándote. Puedes empezar con «llevo unos días que lloro por todo».
- Cuida lo básicoDormir, comer, moverte un poco, bajar la carga donde se pueda. Un cuerpo agotado tiene menos margen.
Si quieres probar ahora la respiración, aquí la tienes. Úsala para acompañar el llanto, no para taparlo:
Cuando quieras
Dos minutos bastan para empezar.
Si es de noche y con el llanto aparece la idea de que no merece la pena seguir o de hacerte daño, no es momento de ejercicios: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o, si hay peligro inmediato, al 112. Por qué todo pesa más a esas horas lo explico en por qué la ansiedad sube de noche.
Y si lo que te pasa es que no lloras nunca
También pasa lo contrario: algo te duele mucho y no te sale ni una lágrima. Hay personas que lloran poco y están bien así; no hace falta llorar para sentir.
Pero si notas que antes llorabas y ya no, que no sientes casi nada, ni lo bueno ni lo malo, o que vas como en piloto automático, eso merece atención. Lo cuento en me siento vacío, y puedes consultarlo con un profesional, que es quien puede valorarlo.
Mitos y realidades
Mito Llorar es de personas débiles.
Lo que se sabe Las lágrimas funcionan como una señal: en dos experimentos, las caras con lágrimas se reconocían antes como tristes y parecían necesitar más apoyo (Balsters y otros, 2013). Es una forma de pedir ayuda, no un fallo.
Mito Llorar siempre desahoga.
Lo que se sabe No siempre. En un estudio de diario con 97 mujeres, el ánimo mejoró después en alrededor de un tercio de los llantos (Bylsma y otros, 2011). Influyen el apoyo, la vergüenza y si se entiende mejor lo que pasa (Bylsma, Vingerhoets y Rottenberg, 2008).
Mito Con las lágrimas se expulsan las toxinas del estrés.
Lo que se sabe Es una hipótesis antigua que no se sostiene bien: en un estudio con crías de mono, que emiten llamadas de angustia sin lágrimas, el cortisol bajaba de forma parecida, así que el posible alivio vendría por otras vías (Gračanin, Bylsma y Vingerhoets, 2014).
Mito Lo mejor es aguantarse para que no se note.
Lo que se sabe En un experimento con 180 estudiantes universitarias, ocultar la expresión de la tristeza no la hizo menos intensa y aumentó la activación del corazón y los vasos (Gross y Levenson, 1997).
Mito Si lloras sin motivo, es que tienes depresión.
Lo que se sabe Puede haber muchas cosas detrás: poco sueño, estrés, una pérdida, cambios hormonales, la tiroides o un medicamento (Palmer y otros, 2024; Manual MSD). Quien puede valorarlo es un profesional.
Si le pasa a alguien cercano
Ves a alguien que quieres llorar por algo pequeño y te sale decir «no llores, que no es para tanto». Lo dices para ayudar, pero suele sonar a «esto que sientes está mal».
- Quédate. No hace falta decir nada brillante. Estar al lado, ofrecer un pañuelo o un vaso de agua ya es mucho.
- No le pidas que pare ni que lo explique. Puede que no sepa por qué llora. «No hace falta que me lo expliques» quita presión.
- No le quites importancia ni la agrandes. Ni «no es nada» ni «¿pero qué te pasa?, me estás asustando».
- Pregunta después, con calma. «Te noto con muchas cosas encima últimamente. ¿Cómo estás?» abre más que «¿por qué lloras tanto?».
- Fíjate en lo que acompaña al llanto. Si ves que duerme muy mal, que ha dejado de hacer cosas o que habla de que nada va a mejorar, anímale a consultarlo.
Si alguna vez dice que no merece la pena seguir o que piensa en hacerse daño, no lo dejes pasar: pregúntale directamente cómo está y llama al 024 en ese momento, con esa persona a tu lado. También atiende a familiares y allegados. Si hay peligro inmediato, al 112. Y cuídate tú: acompañar a alguien que está mal cansa. Tienes más ideas en cómo ayudar a alguien que lo está pasando mal y en validar no es dar la razón.
Cuándo pedir ayuda
Llevas semanas diciendo «es que llevo mucho encima», y el llanto sigue. Consulta con un profesional si:
- lloras mucho más que antes y no sabes por qué;
- el llanto te está quitando cosas: dejas de ir a sitios, evitas a gente, te cuesta trabajar;
- llorar ya no te alivia, o te deja peor;
- además de llorar, nada te ilusiona o te ves sin salida;
- empezó tras un parto, con un medicamento nuevo o va con tu ciclo;
- lloras sin sentir tristeza o no puedes parar una vez que empiezas (en ese caso, primero el médico).
No hace falta tener un diagnóstico ni «tocar fondo» para consultarlo. Lo cuento en no hace falta tocar fondo. Lo trabajo dentro de la terapia online para el ánimo bajo, con un enfoque contextual y cognitivo-conductual.
Si con el llanto aparecen desesperanza o ideas de hacerte daño, no esperes a una terapia: llama al 024 (024, gratuito, confidencial, 24 horas, también para familiares) o, si hay peligro inmediato, al 112. Si lloras por cómo te trata alguien en casa o en tu relación: el 016 si eres mujer, el 028 si eres una persona LGTBI y, si hay peligro, el 112. Si eres menor de edad, la Fundación ANAR te atiende en el 900 20 20 10. Tienes todos los teléfonos en ayuda urgente.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener ganas de llorar sin motivo?
Es frecuente, y casi nunca es del todo sin motivo: suele haber cansancio, falta de sueño, estrés, una pérdida, ansiedad o un ánimo bajo debajo, y a veces causas físicas como cambios hormonales o la tiroides. Si te está pesando o ha cambiado respecto a como eras, consúltalo con un profesional.
¿Por qué lloro por todo?
Cuando llevas mucha carga, has dormido poco o estás pasando una etapa difícil, el margen es menor y cosas pequeñas te desbordan. Apuntar durante un par de semanas cuándo pasa ayuda a ver qué hay detrás. Si va con desánimo o con cambios en el cuerpo, coméntalo con tu médico o con un profesional.
No puedo parar de llorar, ¿qué hago?
En el momento, no pelees con el llanto: busca un sitio tranquilo si puedes y suelta el aire despacio. Si además piensas que no merece la pena seguir o en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas) o, si hay peligro inmediato, al 112. Si lloras sin sentir tristeza o el llanto llega de golpe sin que puedas pararlo, consúltalo con tu médico.
¿Llorar sin razón es síntoma de depresión?
Puede ir con un ánimo bajo, pero también con muchas otras cosas, como el sueño, el estrés o los cambios hormonales. Una web no puede saberlo: quien puede valorarlo es un profesional. Si además nada te ilusiona o te ves sin salida, consúltalo pronto.
¿Es bueno llorar?
Llorar es una respuesta normal y sirve para pedir apoyo. A veces alivia, sobre todo si hay alguien que te apoya y si te ayuda a entender lo que te pasa, pero no siempre: en un estudio de diario, el ánimo mejoró en alrededor de un tercio de los llantos. Aguantarte no hace que desaparezca lo que hay debajo.
¿Las hormonas pueden hacer que llore más?
Sí, los cambios hormonales de la menstruación, el embarazo, el posparto o la menopausia pueden afectar al ánimo, según el Manual MSD. Si notas que el llanto va con tu ciclo o empezó tras un parto, cuéntaselo a tu médico.
¿Por qué no puedo llorar?
Hay personas que lloran poco y están bien así. Pero si antes llorabas y ya no, o no sientes casi nada, puede merecer una consulta. Tienes más en la guía «me siento vacío».
¿Qué profesional me puede ayudar si lloro mucho?
Un profesional de la psicología sanitaria (psicólogo general sanitario o especialista en psicología clínica) o un centro sanitario autorizado, y el médico o el psiquiatra si hace falta mirar causas físicas o valorar medicación. Si el llanto no encaja con lo que sientes, empieza por tu médico.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo las guías.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Adrián Cuñat AndrésPsicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos
Si quieres hablarlo
Treinta minutos para contarme qué te pasa. Sales sabiendo qué haría yo con ello y, si no es lo mío, te oriento a dónde ir.
- 30 minutos por videollamada
- Gratis y sin tarjeta
- Eliges un hueco libre del calendario
Qué pasa exactamente en esos treinta minutos: qué te pregunto, qué no y qué hacemos si te quedas en blanco.
¿Prefieres preguntar algo antes? Escríbeme por WhatsApp. No es un canal de urgencias: si es urgente, llama al 024 o al 112.
Fuentes de esta guía (11, todas enlazadas o citadas con autor y año)
- Gračanin, A., Bylsma, L. M. y Vingerhoets, A. J. J. M. (2014). Is crying a self-soothing behavior? Frontiers in Psychology, 5, 502. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00502
- Gračanin, A., Vingerhoets, A. J. J. M., Kardum, I., Zupčić, M., Šantek, M. y Šimić, M. (2015). Why crying does and sometimes does not seem to alleviate mood: a quasi-experimental study. Motivation and Emotion, 39(6), 953-960. https://doi.org/10.1007/s11031-015-9507-9
- Bylsma, L. M., Vingerhoets, A. J. J. M. y Rottenberg, J. (2008). When is crying cathartic? An international study. Journal of Social and Clinical Psychology, 27(10), 1165-1187. https://doi.org/10.1521/jscp.2008.27.10.1165
- Bylsma, L. M., Croon, M. A., Vingerhoets, A. J. J. M. y Rottenberg, J. (2011). When and for whom does crying improve mood? A daily diary study of 1004 crying episodes. Journal of Research in Personality, 45(4), 385-392. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2011.04.007
- Balsters, M. J. H., Krahmer, E. J., Swerts, M. G. J. y Vingerhoets, A. J. J. M. (2013). Emotional tears facilitate the recognition of sadness and the perceived need for social support. Evolutionary Psychology, 11(1). https://doi.org/10.1177/147470491301100114
- Gross, J. J. y Levenson, R. W. (1997). Hiding feelings: the acute effects of inhibiting negative and positive emotion. Journal of Abnormal Psychology, 106(1), 95-103. https://doi.org/10.1037/0021-843X.106.1.95
- Palmer, C. A., Bower, J. L., Cho, K. W., Clementi, M. A., Lau, S., Oosterhoff, B. y Alfano, C. A. (2024). Sleep loss and emotion: a systematic review and meta-analysis of over 50 years of experimental research. Psychological Bulletin, 150(4), 440-463. https://doi.org/10.1037/bul0000410
- Coryell, W. (2026). Depresión. En Manual MSD, versión para público general. https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-la-salud-mental/trastornos-del-estado-de-ánimo/depresión
- Mayo Clinic. (2026). Síndrome seudobulbar: síntomas y causas. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pseudobulbar-affect/symptoms-causes/syc-20353737
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2022). Depression in adults: treatment and management (NG222). https://www.nice.org.uk/guidance/ng222
- Ministerio de Sanidad. 024. Línea de atención a la conducta suicida. https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
Sigue leyendo
- Depresión: señales y tratamientoGuía completa de la depresión: en qué se diferencia de la tristeza, cómo se nota, qué la mantiene y qué tratamientos tienen evidencia.
- Cómo gestionar las emocionesGuía completa: por qué tragarte lo que sientes no lo apaga, qué estrategias tienen estudios detrás, por qué ponerle nombre ayuda y qué hacer en el pico.
- Me siento vacío (o vacía)Guía completa: qué puede haber detrás del vacío emocional, qué lo mantiene, qué ayuda según los estudios y cuándo es urgente.