En qué puedo ayudarte
Duermes mal y te levantas cansado. Has discutido con tu pareja por algo que no importaba. Llevas semanas diciendo que la semana que viene llamas. Y a la gente de alrededor le dices que estás bien, porque tampoco sabrías explicar qué te pasa.
Cuatro motivos de consulta distintos que, mirados de cerca, tienen el mismo esqueleto.
Los cuatro motivos más frecuentes
Ansiedad
Preocupación que no para, tensión en el cuerpo, evitar lo que la dispara. La evitación calma hoy y agranda el problema mañana.
Ver cómo se trabaja →Procrastinación y bloqueo
Saber qué tienes que hacer y no hacerlo. No es pereza ni falta de organización: es un mecanismo de alivio que funciona demasiado bien.
Ver cómo se trabaja →Autoestima e inseguridad
Hablarte a ti mismo como no le hablarías a nadie, y organizar la vida alrededor de no quedar mal.
Ver cómo se trabaja →Estado de ánimo bajo
Desgana, cansancio, cosas que antes te gustaban y ya no. La vida se va encogiendo poco a poco.
Ver cómo se trabaja →¿Y si lo tuyo no está aquí?
Duelo, sueño, relaciones, trabajo, un cambio que se ha atascado. Estas cuatro son las consultas más frecuentes, no las únicas, y todas se trabajan igual.
Lo que también llevo →Lo que te alivia hoy es lo que te encoge la vida mañana.
Y si lo tuyo no está aquí
Duelo, problemas de sueño, problemas de pareja, soledad, estrés laboral, momentos de cambio que se atascan. Se trabajan con el mismo método, porque el método no depende del nombre: mira qué haces cuando aparece el malestar, qué consigues a corto plazo y qué te cuesta a largo.
Lo que no llevo está dicho sin rodeos en la página de terapia: menores de 18 años, informes periciales y adicciones con consumo activo. En eso te digo a dónde ir, que también es ayudar.
Tomar medicación no es una exclusión: se trabaja igual y se coordina con quien te la lleva.
Y si eres una persona LGTBI+, esto es un espacio seguro: tu nombre, tus pronombres y nada que explicar ni justificar.
Las cuatro empiezan igual
Por videollamada, para ponerle nombre a esto en voz alta. Sales con una idea de qué lo mantiene y de qué haría falta para moverlo.
Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.