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Guía completa

Ansiedad: qué es, cómo se nota y cómo se trata

Por Adrián Cuñat, psicólogo colegiadoActualizada el 27 de octubre de 202611 min de lectura

Colegiado nº CM03836 (cómo comprobarlo)Fuentes revisadasSin publicidad de terceros

Te despiertas a las cinco con el pecho apretado y la cabeza ya en marcha. O llevas semanas aplazando una llamada, un sitio, una conversación. La ansiedad no es un fallo tuyo: es una alarma que tenemos todos, y a veces se queda encendida cuando ya no hace falta. Esta guía ordena qué es, cómo se nota, qué tipos hay y qué ayuda según la investigación.

En corto

La ansiedad es la respuesta de alarma ante algo que podría salir mal. Es normal y útil; se vuelve un problema cuando es intensa, cuesta controlarla, dura y te quita vida. Los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes del mundo, y solo una de cada cuatro personas que los tienen recibe tratamiento (OMS). La terapia cognitivo-conductual, con exposición gradual, es el tratamiento psicológico con más evidencia. Si es la primera vez que notas algo así en el cuerpo o hay dolor en el pecho, llama al 112.

Qué es la ansiedad

La ansiedad es la respuesta de alarma del cuerpo y de la mente ante algo que podría salir mal. La CIE-11, la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, la separa del miedo: el miedo responde a una amenaza que está aquí, y la ansiedad, a una que podría venir.

Piensa en la noche antes de una entrevista: el estómago encogido, repasar respuestas, dormir a ratos. Esa alarma sirve. Te prepara, te hace estar atenta o atento, te hace mirar antes de cruzar.

Se confunde a menudo con otras dos cosas. El estrés es la respuesta a una exigencia que está pasando ahora: demasiado trabajo, un cuidado que no acaba. La ansiedad mira hacia delante. Y el ánimo bajo pesa y frena, mientras que la ansiedad acelera. A menudo vienen juntas.

Cuándo deja de ser normal

Todo el mundo siente ansiedad a veces. Según la OMS, se habla de trastorno cuando el miedo y la preocupación son intensos y excesivos, cuestan de controlar, causan mucho malestar y duran. No se mide en los nervios de un día malo, sino en lo que pasa con tu vida a lo largo de los meses.

La tercera señal es la que menos se ve y la que más pesa. Lo que estrecha la vida no es sentir ansiedad, sino lo que dejas de hacer para no sentirla.

Cómo se nota

Vas en el metro y de pronto el vagón parece más pequeño. Notas el corazón en el cuello, las manos húmedas, y empiezas a calcular cuántas paradas quedan. Nadie a tu alrededor se ha dado cuenta.

En el cuerpo, la ansiedad se nota como corazón acelerado, sensación de que el aire no llena, nudo en el estómago, tensión en el cuello o la mandíbula, mareo, hormigueo, sudor o un cansancio que no se va durmiendo. En la cabeza, como un «¿y si…?» que no se calla, dificultad para concentrarte, irritabilidad o la sensación de estar siempre en guardia.

Y en lo que haces: salir antes de los sitios, no ir, comprobar, buscar síntomas en internet, pedir que te digan que todo va bien, llevar algo «por si acaso». Es la parte que más cuesta ver como ansiedad, porque parece sentido común.

¿Qué notas? Toca lo que más te preocupe

Esto explica por qué el cuerpo hace lo que hace con la ansiedad. No sustituye a que te vea un médico, y lo que tocas no sale de tu pantalla.

Esta lista no es un diagnóstico. Sirve para ponerle palabras a lo que te pasa; quien puede valorarlo es un profesional. Si un síntoma físico es nuevo, fuerte o nadie te lo ha mirado, que lo vea tu médico. Cada síntoma, con su porqué, en síntomas físicos de la ansiedad.

Tipos de ansiedad, cada uno con su guía

La CIE-11 agrupa como trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo, entre otros, la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, la agorafobia, las fobias específicas y la ansiedad social. Lo que los distingue no es cuánta ansiedad hay, sino hacia dónde apunta el miedo.

Es frecuente tener más de uno a la vez. En la ansiedad generalizada, por ejemplo, la mayoría de las personas tiene además algún otro problema, como depresión, pánico o ansiedad social (Manual MSD). Y si la ansiedad empezó después de algo que te pasó, mira también la guía sobre trauma.

La ansiedad en España y en el mundo, en cifras

En la Encuesta de Salud de España 2023, del Ministerio de Sanidad y el INE, el 9,0 % de las mujeres y el 4,1 % de los hombres de 15 años o más declaraban ansiedad crónica. Las mujeres la declaran más del doble que los hombres. En la encuesta de 2020, el 5,8 % de la población de 15 años o más tenía ansiedad crónica diagnosticada por un médico en el último año (INE).

En el mundo, los trastornos de ansiedad afectaban a 470 millones de personas en 2023, más que cualquier otro problema de salud mental. Los síntomas suelen empezar en la infancia o la adolescencia. Y solo alrededor de una de cada cuatro personas que los tienen recibe algún tratamiento: el 27,6 % (OMS).

Cada encuesta pregunta de una forma, así que estas cifras no se pueden comparar entre sí ni dicen si la ansiedad ha subido o bajado. Lo que dicen juntas es que es frecuente y que la mayoría de quien la tiene no recibe ayuda.

Por qué pasa y qué la mantiene

Un día te mareas en el súper. No pasa nada más, pero la siguiente vez entras vigilando cómo estás, con la vista en la salida. A la tercera, haces la compra por internet. Y el súper ya no es un sitio: es una prueba.

No hay una causa única. La OMS la describe como el resultado de una interacción de factores sociales, psicológicos y biológicos, y señala que haber vivido abusos, pérdidas graves u otras experiencias adversas aumenta el riesgo. Pero puede aparecerle a cualquiera, y tener factores de riesgo no la hace inevitable.

Lo que mejor se entiende es qué la mantiene. Evitar, salir antes o protegerte alivia en el momento, y ese alivio enseña que te salvó eso. Lo que no llegas a comprobar es que lo temido no iba a pasar o que podías con ello. En un experimento con personas con pánico y agorafobia, exponerse dejando las conductas de protección redujo más la ansiedad y la creencia catastrófica que exponerse con ellas (Salkovskis y otros, 1999).

El círculo de la ansiedad

Pulsa cada paso para ver qué pasa en él.

Por dónde se rompe: Se rompe acercándote poco a poco a lo que evitas y soltando las protecciones, para comprobar lo que pasa de verdad cuando te quedas.

Es el mismo mecanismo que explico en por qué lo repites aunque sepas que te perjudica, y es la buena noticia: lo que se aprende se puede aprender de otra manera.

Cómo se trata

La OMS dice que existen tratamientos muy eficaces y que las intervenciones psicológicas son esenciales, con la terapia cognitivo-conductual y la exposición como las de más evidencia. La guía británica NICE propone ir por escalones: primero información y seguimiento, después autoayuda guiada o grupos psicoeducativos y, si no basta, una terapia individual. Y pide que la preferencia de la persona cuente al elegir.

En España hay un dato propio. El ensayo PsicAP repartió al azar a 1.061 personas de 22 centros de salud: unas recibieron siete sesiones de terapia cognitivo-conductual en grupo, además de su tratamiento habitual, y otras solo el tratamiento habitual. Las del grupo tuvieron menos ansiedad al acabar y a los doce meses (Cano-Vindel y otros, 2022).

Las terapias contextuales, como la de aceptación y compromiso, también tienen metaanálisis a favor en ansiedad; frente a la terapia cognitivo-conductual clásica no han mostrado ser mejores (Gloster y otros, 2020).

En una terapia para la ansiedad, lo habitual es entender tu círculo concreto, ponerlo a prueba con experimentos pactados y acercarte poco a poco a lo que evitas, a tu ritmo. Que la media funcione no garantiza que te funcione a ti, y por eso tiene sentido medir por el camino si está sirviendo. El médico de familia descarta causas físicas y, a veces, valora también medicación.

Qué puedes hacer tú

  1. Ponle nombre«Esto es ansiedad. Sube y baja.» No la hace desaparecer, pero separa lo que notas de lo que temes.
  2. Haz la lista de lo que evitasSitios, llamadas, conversaciones, comprobaciones. Verlo escrito ya cambia algo. Te ayuda el mapa de lo que evitas.
  3. Elige el escalón más bajoDe esa lista, lo que menos miedo te da. Hazlo, y quédate lo suficiente para comprobar si pasa lo que temías. No es una prueba de aguante: si te desborda, baja un escalón. Está ordenado en la escalera de exposición.
  4. Quita una protecciónUna sola: no mirar el móvil en la cola, no preguntar «¿seguro que está bien?». La inquietud que notes es el entrenamiento.
  5. Cuida lo básicoLa OMS recomienda moverte cada día aunque sea un paseo corto, horarios regulares de sueño y comida, y reducir el alcohol, que empeora la ansiedad.

Si no sabes por dónde empezar, estas cuatro preguntas ordenan el primer paso:

1. ¿Estás en peligro ahora o piensas en hacerte daño?
2. ¿Desde cuándo te pasa?
3. ¿Cuánto te quita en el día a día?
4. ¿Hay síntomas físicos nuevos sin explicar, o alcohol u otras sustancias que van a más?

No puntúa ni diagnostica, y lo que marcas no sale de tu pantalla. Solo ordena por dónde suele tener sentido empezar.

Mitos y realidades

Mito La ansiedad es cosa de gente débil.

Lo que se sabe Los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes del mundo: 470 millones de personas en 2023 (OMS). Nacen de una mezcla de factores sociales, psicológicos y biológicos, no de falta de carácter.

Mito Si algo te da ansiedad, lo sensato es evitarlo.

Lo que se sabe Evitar alivia ese día y mantiene el miedo. La exposición gradual, acercarse poco a poco, es parte de los tratamientos psicológicos con más evidencia (OMS).

Mito La ansiedad solo se quita con pastillas.

Lo que se sabe La OMS considera las intervenciones psicológicas esenciales, y en España el ensayo PsicAP encontró menos ansiedad a los doce meses con siete sesiones de terapia en grupo en atención primaria. La medicación, cuando hace falta, la valora el médico.

Mito El objetivo es no volver a sentir ansiedad.

Lo que se sabe La ansiedad es una respuesta normal y útil (CIE-11). Lo que se trabaja en terapia es que deje de decidir por ti: dónde vas, qué haces, qué dejas.

Si le pasa a alguien cercano

Ver a alguien que quieres pasarlo mal da ganas de quitárselo de encima rápido: «no pasa nada», «no lo pienses», o hacer tú lo que le da miedo. Se hace con cariño, y a corto plazo alivia a los dos.

Lo que suele ayudar más es escuchar sin discutir el miedo ni darle la razón («ya veo que lo estás pasando fatal»), preguntar qué le vendría bien en vez de suponerlo y, en una crisis, quedarte cerca, con calma y sin prisas.

Ayudar no es evitar por la otra persona. Si siempre llamas tú, conduces tú o respondes «sí, seguro que está bien» por décima vez, el miedo no tiene ocasión de bajar. Tampoco se trata de forzar: propón un paso pequeño, deja que decida y reconoce el esfuerzo aunque salga a medias.

Y cuídate tú: acompañar cansa. Cómo animar a pedir ayuda sin presionar está en cómo ayudar a alguien que lo está pasando mal. Si habla de no querer vivir, el 024 atiende también a familiares.

Cuándo pedir ayuda

Pide ayuda si la ansiedad te ocupa buena parte del día, si has empezado a dejar cosas por ella o si lo has intentado por tu cuenta y sigue igual o va a más. No hace falta estar fatal para ir.

Si nunca te han mirado, empieza por tu médico de familia: hay problemas del tiroides, del corazón o efectos de sustancias que se parecen a la ansiedad. Además, te puede derivar a salud mental por la sanidad pública; las opciones sin coste están en psicólogo gratis. Lo trabajo dentro de terapia online para la ansiedad.

Evitar baja la ansiedad hoy. Y es lo que hace que mañana salte antes.

Si hay dolor en el pecho, es la primera vez o tienes una enfermedad del corazón, llama al 112. Y si piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas). Más teléfonos en ayuda urgente.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la ansiedad y por qué aparece?

Es la respuesta de alarma ante algo que podría salir mal. Aparece por una mezcla de factores sociales, psicológicos y biológicos, y se mantiene sobre todo por lo que haces para no sentirla: evitar, comprobar o pedir que te tranquilicen.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

En el cuerpo, corazón acelerado, falta de aire, tensión, nudo en el estómago, mareo u hormigueo. En la cabeza, preocupación difícil de parar y dificultad para concentrarte. Y en lo que haces, evitar y comprobar. Si un síntoma físico es nuevo o fuerte, que te vea un médico.

¿La ansiedad se cura?

Nadie puede prometerlo. Lo que sí se sabe es que hay tratamientos muy eficaces según la OMS, que la terapia cognitivo-conductual es la de más evidencia y que, en un ensayo español en atención primaria, el efecto seguía a los doce meses. Que la media funcione no garantiza que funcione igual en cada persona.

¿La ansiedad puede dar síntomas físicos de verdad?

Sí. Son reales, no imaginados: la alarma prepara al cuerpo para un peligro y eso se nota en el corazón, la respiración, los músculos o el estómago. Aun así, si son nuevos, conviene que un médico descarte otras causas.

¿Ansiedad y estrés son lo mismo?

No exactamente. El estrés es la respuesta a una exigencia que está pasando ahora; la ansiedad mira hacia delante, a lo que podría pasar. A menudo van juntos.

¿Qué tipo de psicólogo trata la ansiedad?

Un profesional de la psicología sanitaria (psicólogo general sanitario o especialista en psicología clínica) o un centro sanitario autorizado, y el médico o el psiquiatra si hace falta valorar medicación. Conviene preguntar si trabaja con terapia cognitivo-conductual. La página «Quién es quién en salud mental» explica cada figura.

¿Cuándo ir a urgencias por ansiedad?

Si hay dolor en el pecho, es la primera vez, tienes una enfermedad del corazón o te desmayas, llama al 112: siempre es mejor descartar. Y si piensas en hacerte daño, llama al 024 o al 112.

Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.

Adrián Cuñat Andrés

Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo las guías.

Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Fuentes

  1. Organización Mundial de la Salud. Anxiety disorders, nota descriptiva (consultada el 27 de octubre de 2026). who.int
  2. Organización Mundial de la Salud. CIE-11, bloque 6B00-6B0Z «Trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo»; la hipocondría (6B23) figura entre los trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados.
  3. Ministerio de Sanidad e INE. Encuesta de Salud de España 2023, presentación de resultados (trastornos crónicos prevalentes en adultos). sanidad.gob.es
  4. INE. Encuesta Europea de Salud en España 2020, nota de prensa del 26 de abril de 2021. ine.es
  5. NICE. Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (CG113). nice.org.uk
  6. Cano-Vindel, A., Muñoz-Navarro, R., Moriana, J. A. y otros (2022). Transdiagnostic group cognitive behavioural therapy for emotional disorders in primary care: the results of the PsicAP randomized controlled trial. Psychological Medicine, 52(15), 3336-3348. doi
  7. Gloster, A. T., Walder, N., Levin, M. E., Twohig, M. P. y Karekla, M. (2020). The empirical status of acceptance and commitment therapy: a review of meta-analyses. Journal of Contextual Behavioral Science, 18, 181-192. resumen
  8. Salkovskis, P. M., Clark, D. M., Hackmann, A., Wells, A. y Gelder, M. G. (1999). An experimental investigation of the role of safety-seeking behaviours in the maintenance of panic disorder with agoraphobia. Behaviour Research and Therapy, 37, 559-574.

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