Saltar al contenido

adricamente

Reservar primera sesión gratis

Inicio › Blog › Por qué nos quedamos atascados

Por qué de noche todo pesa más

Por , psicólogo colegiado nº CM03836. , 5 minutos de lectura.

Una onda que sube y baja sobre una línea de base

En 30 segundos

  • De noche no hay nada que distraiga, así que la preocupación ocupa todo el espacio.
  • Con cansancio cuesta más relativizar: el problema es el mismo, lo que bajan son tus recursos para mirarlo.
  • Discutir con los pensamientos en la cama los alarga; ayuda más darles una cita durante el día.

Son las tres y diez. Hace un rato dormías y ahora estás repasando una conversación del martes, una cuenta que no cuadra, una frase que salió mal.

Por la tarde ese mismo asunto ocupaba un rincón. Ahora lo ocupa todo.

No te lo estás imaginando: de noche la ansiedad suele subir, y hay razones bastante concretas.

Lo que de día tapa el ruido, de noche no está

Durante el día la preocupación compite con todo: el trabajo, los mensajes, la compra, alguien que te habla. Cada cosa le quita un poco de sitio.

En la cama, a oscuras, no queda nada con lo que competir. Ni una tarea, ni una voz, ni nada que mirar.

Y el cuerpo, quieto, se nota más: el corazón, la respiración, una tensión en la mandíbula que por la tarde ni registrabas. Cada sensación se convierte en otra cosa a la que prestar atención.

La preocupación no es mayor de noche: tiene el escenario entero para ella. Un pensamiento sin nada alrededor parece más grande, igual que un grifo que gotea en una casa en silencio.

El cansancio baja las defensas, no sube el problema

A las once de la mañana alguien te cuenta ese mismo problema y le dices: «bueno, el lunes llamas y ya se verá». A las tres de la madrugada no te sale decírtelo a ti.

Con sueño cuesta más lo que de día haces sin darte cuenta: relativizar, ver otras salidas, recordar que otras veces salió bien. El problema es el mismo; lo que ha bajado son los recursos para mirarlo.

Un grupo de investigadores del sueño ha propuesto una hipótesis con nombre propio, la mente después de medianoche. Según ella, pasar la noche biológica en vela cambiaría la atención, el ánimo y el control sobre los propios pensamientos, que se volverían más negativos y más rígidos.

Lo honesto es decir lo que no se sabe: los propios autores escriben que todos los aspectos de la hipótesis necesitan validarse. Es un marco para investigar, no una conclusión.

La cama, convertida en sitio para pensar

Te das la vuelta, miras la hora, calculas cuánto te queda si te duermes ya. Te das la vuelta otra vez.

Ese cálculo forma parte del problema. La psicóloga Allison Harvey propuso en 2002 un modelo cognitivo del insomnio: la preocupación por no dormir y por cómo irá el día siguiente activa el cuerpo, la atención se queda vigilando las señales de que no duermes, y esa vigilancia puede hacer que el sueño perdido parezca más de lo que es.

Aparte de ese modelo, hay otra pieza: noche tras noche, la cama se asocia a pensar. No es falta de fuerza de voluntad: es algo aprendido, y por eso a veces basta con apagar la luz para que se encienda la cabeza.

De ahí algo que parece absurdo: en el sofá, con la tele puesta, se te cierran los ojos; llegas a la cama y se abren de golpe.

Por qué discutir con los pensamientos no deja dormir

Lo que te pide el cuerpo es resolverlo: encontrar el argumento definitivo que cierre el tema para poder dormir.

Pero a las tres de la mañana no hay nada que resolver. No puedes llamar, ni escribir, ni pagar, ni preguntar. Solo puedes darle otra vuelta.

Te dices «mañana lo hablo y ya está». Treinta segundos después estás ensayando la conversación entera, con sus respuestas y sus réplicas, y a mitad del ensayo el enfado ya es real.

Rumiar se parece a pensar, pero no avanza. Cada vuelta da un poco de sensación de control y deja el problema donde estaba, con una hora menos de sueño.

La idea

El problema de las tres de la mañana suele ser el mismo de las once. Lo que cambia es con qué lo miras.

Qué suele ayudar

Nada de esto es un truco para dormirse. Son formas de no darle a la noche el trabajo que le toca al día.

  • Darle a la preocupación una cita de día. Un rato fijo por la tarde para escribir lo que te inquieta y lo que sí puedes hacer con ello. Si aparece de noche, le contestas: «mañana a las siete».
  • Si llevas un buen rato en vela y en tensión, levantarte, ir a otra habitación con luz tenue y hacer algo tranquilo hasta notar sueño. Así la cama vuelve a ser para dormir.
  • No mirar la hora. La cuenta de lo que te queda alimenta justo la vigilancia que te mantiene en vela.
  • Apuntar en un papel la idea que no quieres perder. Una línea, sin desarrollarla.

El tiempo de preocupación, paso a paso: una herramienta para darle a lo que te inquieta su hora durante el día.

Prueba esto

Esta noche deja un papel y un boli en la mesilla. Si te despiertas dándole vueltas a algo, escribe una sola línea: el tema, no la solución. Debajo, la hora de mañana a la que lo vas a mirar.

Cuando la noche trae algo más que vueltas

A veces la noche no trae preocupaciones, sino otra cosa: la sensación de que nada tiene sentido o la idea de hacerte daño.

Si de noche aparecen ideas de quitarte la vida, llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Puedes llamar también si quien te preocupa es otra persona. Llamar no te compromete a nada. Si hay peligro inmediato, el 112.

Y si la primera vez notas dolor en el pecho o falta de aire, llama al 112 o ve a urgencias antes que nada. Que la ansiedad pueda dar esos síntomas no quita que primero haya que descartar lo demás. En ayuda urgente están todos los teléfonos.

Si se ha convertido en costumbre

Si las noches así se repiten y el día empieza a resentirse, se puede trabajar en terapia. No hace falta llegar a ningún número de noches para consultarlo.

Lo que se hace no es enseñarte a dejar de pensar. Es ver qué mantiene las noches así —los horarios, lo que haces cuando no duermes, lo que te dices a las tres— y cambiar esas piezas una a una. Para eso ayuda llevar un diario de sueño unas semanas.

A veces el médico valora también medicación, y eso no se cambia por tu cuenta.

En la guía para cuando no puedes dormir está, con más calma, lo que se hace y por qué.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me despierto de madrugada con ansiedad?

De madrugada no hay nada que distraiga y el cansancio hace más difícil relativizar, así que cualquier preocupación ocupa todo el espacio. Mirar la hora y calcular lo que te queda suele alargarlo.

¿Es normal que la ansiedad empeore por la noche?

Es frecuente, y tiene explicación: menos distracción, más cansancio y una cama que se ha asociado a pensar. Que sea frecuente no significa que tengas que aguantarlo; se puede trabajar.

Adrián Cuñat Andrés

Escrito por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo lo que publico.

Este artículo es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Si estás en peligro o piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.

Fuentes

  1. Tubbs, A. S., Fernandez, F.-X., Grandner, M. A., Perlis, M. L. y Klerman, E. B. (2022). The Mind After Midnight: Nocturnal Wakefulness, Behavioral Dysregulation, and Psychopathology. Frontiers in Network Physiology, 1, 830338. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnetp.2021.830338/full
  2. Harvey, A. G. (2002). A cognitive model of insomnia. Behaviour Research and Therapy, 40(8), 869-893. https://doi.org/10.1016/S0005-7967(01)00061-4

Sigue leyendo

Si esto te ha descrito

Treinta minutos por videollamada, gratis, para contarme qué te pasa. Sales sabiendo si es algo que se puede trabajar conmigo y, si no, a dónde ir.

Reservar media hora gratis

Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.