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Lo que me cuentas, ¿quién más lo sabe?
Lo que te frena no es la terapia: es tener que contárselo a alguien. No se lo cuentas a cualquiera, y está bien que sea así. Esto es lo que pasa con lo que le cuentas a un psicólogo, y cómo puedes conocerme antes de contarme nada.
En corto
Lo que me cuentas está protegido por el secreto profesional: sin tu permiso expreso no sale del centro ni de mi supervisión: ni a tu familia, ni a tu pareja, ni a tu médico. Y no se acaba al terminar la terapia. Hay excepciones concretas (sobre todo, un riesgo grave para tu vida o la de otra persona) y te las cuento aquí abajo, sin letra pequeña.
Qué es el secreto profesional
El Código Deontológico de la psicología lo dice así de claro: toda la información que un psicólogo recoge en su trabajo está sujeta a un deber y a un derecho de secreto profesional, del que solo me puede eximir tu consentimiento expreso (artículo 40). Algunas consecuencias prácticas:
- No se lo cuento a nadie de tu entorno: ni a tu pareja, ni a tu familia, ni a quien te recomendó venir.
- Tampoco a otros profesionales sin tu permiso. Si un día conviene coordinarse con tu médico, te lo pregunto antes.
- Solo recojo lo necesario (artículo 39). No hace falta que lo cuentes todo, y menos el primer día.
- Si algún caso se usara para enseñar, sería sin nada que permita reconocerte, y si hubiera alguna posibilidad, solo con tu consentimiento (artículo 45).
- No caduca: el secreto no termina con la terapia, y el Código precisa que ni siquiera el fallecimiento del paciente libera de él (artículo 49).
Las excepciones, sin letra pequeña
El secreto no es absoluto, y prefiero que lo sepas desde el principio. Las situaciones en las que puede ceder son pocas y concretas:
- Un riesgo grave e inminente para tu vida o la de otra persona. Siempre que sea posible, lo hablaríamos antes, y lo que se haría sería protegerte, no castigarte.
- Un menor en peligro, o un delito grave contra la vida, la integridad o la libertad de alguien que se esté cometiendo o se vaya a cometer. Ahí la ley obliga a comunicarlo.
- Un juez puede llamar a declarar a un psicólogo o pedir la historia clínica. Se le puede pedir que lo limite a lo imprescindible, pero la última palabra es suya.
Fuera de eso, lo que cuentas se queda en la sesión. Contar que lo estás pasando mal, que piensas cosas que te asustan o algo de lo que te avergüenzas no es ninguna de estas excepciones. Y si tienes una duda concreta, pregúntamela antes de contarme nada: te respondo sin que tengas que contarme el qué.
Quién más tiene acceso, en mi caso
Te lo cuento con nombres, porque es lo que yo querría saber:
- En la sesión estamos tú y yo. Nadie más escucha ni la graba.
- Tu historia clínica la custodia el centro sanitario Neurococos, que es el responsable de tus datos. La ley obliga a guardarla de forma confidencial y tienes derecho a acceder a ella.
- La administración del centro puede ver tus datos de contacto y de pago, no lo que se habla en sesión.
- La supervisión: estoy en prácticas supervisadas, así que reviso los casos con un profesional colegiado del centro, sujeto al mismo secreto profesional. La supervisión va entre sesiones; en la sesión, nadie más. Te lo explico antes de empezar, y puedes preguntarme lo que quieras sobre ello.
- Tu cuenta de paciente va cifrada de extremo a extremo: lo que escribes se cifra en tu dispositivo y el servidor de la web solo guarda sobres cerrados que no puede leer. Su responsable es el centro sanitario Neurococos, como del resto de tu historia.
Conóceme antes de contarme nada
Mucha gente acaba yendo a un psicólogo que ya conoce de algo, porque no se lo cuenta a cualquiera. Si no me conoces, esto es lo más parecido:
Mírame hablar
Publico vídeos casi a diario en Instagram y TikTok. En un par de minutos sabrás cómo hablo y cómo pienso.
Léeme
En quién soy está cómo trabajo, y en las guías, cómo explico las cosas. Mi colegiación (nº CM03836) se puede comprobar en el Colegio de Castilla-La Mancha.
Qué va a pasar
La primera media hora, contada minuto a minuto: hablas tú, no hay cuestionarios y no tienes que decidir nada ese día.
Y en la primera conversación, tú decides qué contar
- Puedes empezar por lo que menos te cuesta. Lo demás, cuando quieras.
- Puedes preguntarme lo que necesites saber antes: cómo trabajo, quién ve qué, qué pasa si no encajamos.
- Si algo de lo que digo no te encaja, me lo dices. Y si no soy la persona adecuada, te ayudo a encontrar a otra.
Si te da vergüenza lo que tienes que contar, tienes frases para los primeros minutos. Y si lo que te preocupa es que se entere alguien de casa o del trabajo, mira cómo organizarlo para que solo lo sepas tú.
Preguntas frecuentes
¿El psicólogo le puede contar algo a mi familia?
No sin tu consentimiento expreso. El secreto profesional cubre a tu pareja, tu familia y cualquier persona de tu entorno, también si eres adulto y te pagan ellos la terapia.
¿Y si cuento que he pensado en hacerme daño?
Contarlo no rompe el secreto: es de lo que hablamos en terapia. Solo un riesgo grave e inminente para tu vida podría hacer que el secreto ceda, y aun así, siempre que sea posible, lo hablaríamos antes, para protegerte. Si lo estás pensando ahora mismo, no esperes a una cita: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.
¿Se graba la sesión?
No. La videollamada no se graba y en la sesión estamos tú y yo.
¿El secreto se acaba al terminar la terapia?
No. El secreto no tiene fecha de fin: el Código establece que ni siquiera el fallecimiento del paciente libera al psicólogo de él (artículo 49).
Fuentes
- Consejo General de la Psicología. Código Deontológico del Psicólogo, artículos 39 a 49 (texto adaptado a la Ley 25/2009, aprobado en Junta General el 6 de marzo de 2010; con reformas posteriores en 2014 y 2015).
- Código Penal, artículo 450 (deber de impedir determinados delitos), y Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, artículo 16 (deber de comunicación).
- Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente (confidencialidad y acceso a la historia clínica).
- Vasallo Morilla, J. (2001). El secreto profesional en el ejercicio de la profesión de psicólogo. Papeles del Psicólogo, 80.
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