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Terapia para la autoestima y la inseguridad

Has vuelto a decir que sí, a un favor que no te tocaba. Lo cuentas en casa, tu pareja te dice «otra vez» y acabáis discutiendo con un enfado que no era por eso. Piensas que la culpa es tuya. Y mañana vuelves a decir que sí.

La autoestima se mueve cuando cambia lo que haces, y cuánto de tu día se va en no quedar mal.

Cómo se ve por dentro

Esta lista no es un diagnóstico. Solo ayuda a ponerle nombre a lo que te pasa.

Qué lo mantiene

Aquí el mecanismo también es de alivio. Si no pides, no dices que no o no mandas el trabajo, nadie puede rechazarte.

Pero tampoco aparece ninguna prueba de que podías hacerlo bien, y la idea que tienes de ti se queda sin nada que la contradiga.

Lo que te vas permitiendo Cinco filas de veinticuatro cuadraditos, una fila por temporada. En la primera están llenos veinticuatro; en la última, nueve. Los que faltan no desaparecen: se quedan rayados, porque son cosas que antes hacías y has ido dejando. antes ahora
  • Lo que sigues haciendo
  • Lo que has dejado de hacer
Cada cuadradito es una cosa concreta: ir, pedirlo, decirlo, proponer. Cada renuncia es pequeña; lo que pesa es la suma.

Cómo se trabaja

De la idea a la conducta

Menos «qué pienso de mí» y más qué haces, qué dejas de hacer y a costa de qué.

Exponerte en pequeño

Pedir, decir que no, mandar el trabajo sin revisarlo doce veces. Es incómodo, y es el centro del trabajo.

Mirar de frente la voz crítica

Sin discutir con ella ni repetirte frases bonitas que no te crees.

Ordenar la vida por lo que te importa

Y no por lo que evita el juicio ajeno. Es la parte larga.

Todo va dentro del mismo proceso: media hora gratis, dos o tres sesiones de evaluación, un plan y revisiones. Sesiones de 60 minutos por 30 €.

Lo que haces para no quedar mal es lo que te impide comprobar que no pasaba nada.

Preguntas frecuentes

¿Esto se arregla repitiéndome que valgo?

No, y probablemente ya lo has comprobado. Discutir con un pensamiento suele darle más presencia, no menos. Lo que se trabaja es otra cosa: qué dejas de hacer para no quedar mal, y qué te está costando eso.

Me da vergüenza contar ciertas cosas. ¿Tengo que contarlo todo?

No. Cuentas lo que quieras y cuando quieras. Nada de lo que digas sale de la sesión —secreto profesional, también para el profesional que supervisa—, y no hay ninguna pregunta obligatoria.

¿Y si resulta que el problema es la gente de alrededor y no yo?

A veces lo es, y entonces el trabajo va por ahí: poner límites, decidir qué relaciones sostienes y cuáles no. No todo lo que duele es un problema tuyo que arreglar. Distinguirlo es parte de la evaluación.

¿Se nota desde fuera que estoy yendo a terapia?

Lo que se nota, si el trabajo avanza, es que dices que no más veces y te disculpas menos. No hay que contárselo a nadie: es tuyo y decides tú.

Si te has visto aquí, lo siguiente es contarlo en voz alta.

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Cuándo esto no es lo tuyo

Si detrás hay maltrato o violencia, presente o pasada, o una relación en la que hoy no estás a salvo, eso va primero: el 016 atiende las 24 horas, es gratuito y no deja rastro en la factura.

Dímelo en la media hora y te oriento.

Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes a una cita: llama al 024, que atiende la conducta suicida las 24 horas, o al 112.

Dos huecos a la semana para primeras consultas, y el calendario te ofrece el siguiente que quede libre. No hay lista de espera.

Si te has reconocido

Me lo cuentas y sales sabiendo qué haría yo con ello. Si no es lo mío, te oriento a dónde ir.

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Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.

Si prefieres empezar por tu cuenta, el mapa son seis preguntas y diez minutos.