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Guía

Duelo: cómo afrontar la muerte de un ser querido

Por Adrián Cuñat, psicólogo colegiadoActualizada el 27 de octubre de 20264 min de lectura

Coges el móvil para contárselo y te acuerdas a mitad de gesto. Hay días en que funcionas casi normal y otros en que una canción en el supermercado te deja sin aire. Y encima alguien te pregunta si ya estás «en la fase de aceptación». El duelo no sigue un orden fijo, y casi nadie lo vive como dicen los manuales populares.

En corto

El duelo es la respuesta normal a perder a alguien, y suele llegar a oleadas. Las cinco fases no tienen base científica como recorrido obligatorio. Lo que describe mejor la investigación es un ir y venir entre el dolor por la pérdida y la tarea de reorganizar la vida. En una minoría, el dolor sigue siendo intenso e incapacitante pasados al menos seis meses: es lo que la OMS llama trastorno por duelo prolongado, y la psicoterapia ayuda. Si piensas en hacerte daño, llama al 024.

Lo que es normal en un duelo

Pones dos platos sin pensar. Te parece oír su voz en el pasillo. Te enfadas con el médico, con la familia, con quien se ha ido. Te sientes culpable por lo que no le dijiste, o aliviado si la enfermedad fue larga, y luego culpable por el alivio. Duermes mal, se te olvidan las cosas, lloras en el coche.

Todo eso entra dentro de lo esperable. Según el Manual MSD, el duelo suele llegar en oleadas ligadas a recuerdos —una fecha, un olor, una canción— y, aunque duela mucho, no suele impedir del todo la vida diaria. Con el tiempo las olas no desaparecen, pero se separan.

Y no, las cinco fases (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) no son un mapa. Nacieron de la observación de personas que se estaban muriendo, no de quienes pierden a alguien. Una revisión de Margaret Stroebe y sus colegas (2017) concluye que no tienen base científica como secuencia, que la mayoría de la gente no las recorre en orden y que tomarlas como norma hace que muchas personas crean que lo están haciendo mal.

Ir y volver: el modelo de proceso dual

Una mañana revisas fotos y lloras una hora. Por la tarde aprendes a pagar los recibos que llevaba ella, y te ríes con una amiga en la cena. Al día siguiente, otra vez abajo. No es que estés retrocediendo.

El modelo de proceso dual de Stroebe y Schut (1999) describe dos tipos de tarea. Una mira a la pérdida: echar de menos, recordar, llorar. La otra mira a lo que queda por reconstruir: los trámites, las rutinas nuevas, lo que te toca ahora en la familia, y también los ratos de descanso del dolor. Lo que proponen es que afrontar bien un duelo consiste en oscilar entre las dos, no en quedarse solo en una.

Distraerte un rato no es olvidar. Ir y volver del dolor forma parte del duelo.

Cuándo el duelo se complica

La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-11, código 6B42) recoge el trastorno por duelo prolongado. Se habla de él cuando, tras la muerte de alguien cercano, el anhelo por esa persona o la preocupación constante por ella vienen con un dolor emocional intenso; cuando dura de forma poco habitual, como mínimo más de seis meses; cuando supera claramente lo que se espera en tu cultura y tu entorno, y cuando afecta de forma importante a tu vida personal, familiar o laboral. El DSM-5-TR, el manual estadounidense, pide al menos doce meses.

Se calcula que le ocurre a alrededor de una de cada diez personas que pierden a alguien por causas naturales (Lundorff y otros, 2017), y a bastantes más cuando la muerte fue repentina o violenta (Djelantik y otros, 2020).

Esto no sirve para diagnosticarte. El tiempo, por sí solo, no dice nada: echar de menos a alguien años después es normal. Lo que cuenta es cuánto te impide vivir.

Qué puedes probar

  1. Hazle sitio al dolorUn rato para mirar fotos, escribirle o visitar un sitio que era vuestro. Saber que tiene un momento hace más fácil no estar huyendo de él todo el día.
  2. Y hazle sitio a la vidaUna cosa al día que no tenga que ver con la pérdida, aunque te parezca que no toca. No es traicionar a nadie.
  3. Cuida lo básicoComer algo a sus horas, salir a la calle, intentar acostarte a una hora parecida. Es poco, pero sostiene lo demás.
  4. Prepara las fechasCumpleaños, aniversarios, la primera Navidad. Decide antes con quién vas a estar y qué vas a hacer, en vez de esperar a ver cómo te pilla.

Si acompañas a alguien en duelo

Si te preocupa cómo está, mira también cómo ayudar a alguien que lo está pasando mal.

Cuándo pedir ayuda

Un metaanálisis de 61 estudios encontró que las intervenciones ofrecidas a cualquier persona en duelo apenas tenían efecto, y que las dirigidas a quien tenía dificultades marcadas para adaptarse a la pérdida sí ayudaban (Currier y otros, 2008). Dicho de otra forma: no necesitas terapia por haber perdido a alguien, pero conviene pedirla si pasan los meses y no puedes funcionar, si no consigues aceptar que ha muerto, si te culpas sin descanso o si el ánimo bajo lo invade todo. Lo trabajo dentro de estado de ánimo bajo.

Si piensas en hacerte daño o en reunirte con quien se ha ido, llama al 024 (gratuito, 24 horas; atiende también a familiares de personas que han muerto por suicidio) o al 112.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un duelo normal?

No hay un plazo correcto. El dolor suele llegar a oleadas que se van espaciando con el tiempo, y echar de menos a alguien años después es normal. Lo que conviene mirar es si, pasados meses, el dolor te sigue impidiendo vivir.

¿Es obligatorio pasar por las cinco fases del duelo?

No. Las cinco fases no tienen base científica como recorrido obligatorio y la mayoría de la gente no las vive en orden. Lo que describe mejor la investigación es un ir y venir entre el dolor y la reorganización de la vida.

¿Cuándo un duelo deja de ser normal?

La CIE-11 habla de trastorno por duelo prolongado cuando el anhelo y el dolor intenso duran más de seis meses como mínimo, superan lo esperable en tu cultura y afectan de forma importante a tu vida. Si te reconoces, consúltalo con un profesional.

Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.

Adrián Cuñat Andrés

Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy.

Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Fuentes

  1. Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224.
  2. Stroebe, M., Schut, H. y Boerner, K. (2017). Cautioning health-care professionals: bereaved persons are misguided through the stages of grief. OMEGA – Journal of Death and Dying, 74(4), 455-473.
  3. Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11), código 6B42, trastorno por duelo prolongado.
  4. Djelantik, A. A. A. M. J., Smid, G. E., Mroz, A., Kleber, R. J. y Boelen, P. A. (2020). The prevalence of prolonged grief disorder in bereaved individuals following unnatural losses: systematic review and meta regression analysis. Journal of Affective Disorders, 265, 146-156.
  5. Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I. y O'Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: a systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138-149.
  6. Currier, J., Neimeyer, R. y Berman, J. (2008). The effectiveness of psychotherapeutic interventions for bereaved persons: a comprehensive quantitative review. Psychological Bulletin, 134(5), 648-661.

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