Terapia para la ansiedad
Son las tres y veinte de la madrugada y llevas dos horas repasando una conversación de ayer que a la otra persona se le ha olvidado. Mañana trabajas. Mañana tampoco vas a decir nada, porque desde fuera todo va bien.
La ansiedad es una alarma que funciona bien y se ha quedado encendida.
Cómo se ve por dentro
- Preocupación que se enciende sola y no se apaga cuando quieres.
- El cuerpo por delante: tensión, estómago, mandíbula, dormir mal.
- Anticipar lo que puede salir mal, con todo detalle.
- Esquivar llamadas, reuniones, planes, sitios o conversaciones.
- Buscar tranquilidad todo el rato (preguntar, comprobar, buscar síntomas) y que dure muy poco.
- Cada vez más cosas que «mejor no».
Esta lista no es un diagnóstico. Solo ayuda a ponerle nombre a lo que te pasa.
Qué lo mantiene
Lo que sostiene la ansiedad casi nunca es el miedo. Es lo que haces para no sentirlo: cancelar el plan, preguntar por quinta vez si todo está bien, ensayar la conversación treinta veces.
Funciona, y rápido. Por eso se repite, y la próxima vez cuesta un poco más.
Un disparador
Aparece el malestar
Evitas, compruebas o pides que te tranquilicen
Alivio en segundos
Y por eso se repite mañana, y pasado
Mientras tanto, el coste: cada vez hay más cosas que «mejor no»
- Lo que pasa: tres cosas que de verdad importaban y mucho ruido de fondo
- El umbral: por encima de esta línea, salta la alarma
Cómo se trabaja
Devolverle el tamaño real
Distinguir la preocupación que resuelve algo de la que solo gira, y soltar la segunda sin pelearte con ella.
Dejar de alimentar la alarma
Reducir poco a poco las comprobaciones y las preguntas de tranquilidad, que son las que la mantienen entrenada.
Volver a lo evitado, a tu ritmo
Por orden y nunca de golpe. Es la parte que más respeto da.
Recuperar terreno
Que vuelvan a caber los planes, el trabajo y la gente.
Todo va dentro del mismo proceso: media hora gratis, dos o tres sesiones de evaluación, un plan y revisiones. Sesiones de 60 minutos por 30 €.
Cada vez que evitas lo que te da miedo, le confirmas a tu cuerpo que tenía razón.
Preguntas frecuentes
¿Se me va a quitar la ansiedad del todo?
No, y desconfía de quien te lo prometa. La ansiedad es una respuesta normal y útil; el objetivo no es apagarla, es que deje de decidir por ti. Lo que sí cambia es cuánto la temes, cuánto evitas por su culpa y cuánto terreno te quita.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
No lo sé el primer día y quien te dé un número el primer día se lo está inventando. Lo honesto es esto: tras dos o tres sesiones de evaluación te digo qué veo, qué propongo y cada cuánto lo revisamos. El objetivo del proceso es terminar, no que vengas indefinidamente.
Estoy tomando medicación, ¿sirve igual?
Sí, y no hay que elegir. La medicación la lleva tu médico o tu psiquiatra y yo no la toco: ni la indico, ni la ajusto, ni la retiro. Lo que hacemos aquí es compatible con ella y se puede coordinar si tú quieres.
¿Y si empiezo y noto que va a peor?
Al principio es bastante común notar más incomodidad, porque dejar de evitar significa acercarse a lo que se estaba esquivando. Eso se avisa antes, se hace a tu ritmo y se revisa cada semana. Si no se mueve en un tiempo razonable, te lo digo yo antes que tú.
Si te has visto aquí, lo siguiente es contarlo en voz alta.
Cuándo esto no es lo tuyo
Si tienes crisis de angustia muy frecuentes, o un consumo de alcohol u otras sustancias que sostiene tu día a día, empieza por tu médico de familia o psiquiatría. Se puede combinar, pero el orden importa.
Si ya tomas medicación, no tienes que cambiar nada: es compatible con la terapia y, si quieres, nos coordinamos con quien te la lleva.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes a una cita: llama al 024, que atiende la conducta suicida las 24 horas, o al 112.
Dos huecos a la semana para primeras consultas, y el calendario te ofrece el siguiente que quede libre. No hay lista de espera.
Si te has reconocido
Me lo cuentas y sales sabiendo qué haría yo con ello. Si no es lo mío, te oriento a dónde ir.
Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.
Si prefieres empezar por tu cuenta, el mapa son seis preguntas y diez minutos.