Un sitio donde mirar de frente lo que llevas tiempo esquivando
Sesiones de una hora por videollamada, desde el centro sanitario Neurococos. La primera conversación es gratis y dura treinta minutos. Sirve para una cosa: saber si esto te sirve.
La misma cara cada semana, sin turnos.Por videollamada, desde donde estés.
Al otro lado de la pantalla estoy yo. Ni turnos, ni un profesional distinto cada semana, ni un chat: el mismo psicólogo, la misma hora y el mismo plan, hasta que dejes de necesitarlo.
Lo que se dice ahí dentro no sale de ahí. En la sesión estamos tú y yo; la supervisión va entre sesiones, con el mismo secreto profesional. Te la cuento en «sobre mí».
Qué vas a encontrar
Trabajo con terapias contextuales y cognitivo-conductuales. En vez de buscar durante meses por qué eres así, miramos qué haces cuando aparece el malestar y qué te está costando. Y lo cambiamos poco a poco, con tareas entre sesiones.
Cómo funciona
Media hora gratis para contármelo. Dos o tres sesiones para entender qué lo mantiene. Un plan con objetivos y, en la cuarta sesión, una revisión de si se mueve; luego, cada cuatro. La primera sesión, contada minuto a minuto, y todo el proceso, paso a paso. Desde la primera sesión de trabajo tienes tu cuenta privada con lo que vamos haciendo.
En qué puedo ayudarte
Lo más frecuente es ansiedad, procrastinación y bloqueo, autoestima e inseguridad y estado de ánimo bajo, y cada uno tiene su página. Si lo tuyo no está ahí, también se trabaja: duelo, sueño, pareja, soledad, estrés laboral.
Hay un plan, hay tareas y se revisa si funciona.
Duración, precio y cancelaciones
- Duración
- 60 minutos por sesión
- Frecuencia
- Semanal o quincenal, lo eliges tú
- Precio
- 30 € la sesión. La informativa no se cobra. Al detalle o comparado con el resto
- Dónde
- Por videollamada, con enlace propio. Un sitio tranquilo y auriculares
- Cancelaciones
- Hasta 24 horas antes, sin coste
- Quién
- Residentes en España, mayores de 18 años
Lo que preguntan de la videollamada
Es lo que más frena antes de reservar, y casi nadie lo cuenta.
¿Qué plataforma se usa y tengo que instalar algo?
No hay que instalar nada. Te llega un enlace por correo y se abre en el navegador del móvil o del ordenador. La videollamada va por Google Meet, con cifrado en tránsito.
¿Quién puede ver mi historia?
Yo, y el profesional colegiado que supervisa los casos dentro del centro sanitario, que está sujeto al mismo secreto profesional que yo. Nadie más. Los datos se tratan como explico en la política de privacidad.
¿Qué necesito por mi parte?
Poco: una conexión que aguante una hora, auriculares —mejor que el altavoz, por tu intimidad más que por el sonido— y un sitio donde puedas hablar sin que te oigan. Esto último es lo único difícil de verdad, y hay quien lo resuelve en el coche aparcado. Vale.
¿Y si se corta la conexión a mitad?
Se vuelve a entrar por el mismo enlace. Si no hay manera, seguimos por teléfono y el tiempo perdido se recupera, o se reprograma sin coste. No se pierde la sesión por un problema técnico.
¿Funciona igual que ir presencialmente?
Para la mayoría de motivos por los que se pide cita, la investigación no encuentra diferencias relevantes de eficacia entre el formato online y el presencial. El metaanálisis más reciente (Meyer-Keirath y cols., J Med Internet Res, 2026) reúne doce ensayos aleatorizados y novecientas personas y no encuentra diferencia en la reducción de síntomas. Lo que sí cambia es la logística, y a favor: no hay desplazamiento, es más fácil sostener la frecuencia y se abandona menos.
Si has llegado hasta aquí, la duda ya no es cómo funciona. Treinta minutos, y sales sabiendo si esto te sirve.
Para quién sí y para quién no
Lo segundo importa más: empezar un proceso que no te corresponde es perder meses.
Encaja bien si
- Tienes entre veinte y cuarenta y tantos y sientes que tu vida no arranca.
- Llevas tiempo posponiendo algo importante y no sabes cómo salir de ahí.
- El trabajo, los estudios o las relaciones te agobian y cada vez evitas más.
- Ya lo has intentado por tu cuenta y siempre se cae por el mismo sitio.
Preguntas frecuentes
¿Y si me lo encuentro por la calle o en redes?
No te voy a saludar yo primero. Si lo haces tú, encantado, pero no doy por hecho que quieras que nadie sepa de qué nos conocemos. En redes no sigo ni contesto por privado a quien está en tratamiento, por lo mismo.
¿Y si no quiero hablar de la infancia?
No hace falta. Miramos hacia atrás solo hasta donde ayude a entender lo que te pasa hoy. Si algo de antes está manteniendo el problema, aparecerá solo; si no, no vamos a ir a buscarlo.
¿Cuánto dura todo esto?
Depende del problema y no te voy a dar un número para quedar bien. El marco sí: un proceso de este tipo suele moverse entre ocho y veinte sesiones, y en la devolución, sobre la tercera, te doy una estimación con lo que ya sé de tu caso.
¿Puedo cambiar de horario o de frecuencia sobre la marcha?
Sí. La frecuencia se revisa como todo lo demás: si semanal te aprieta el bolsillo o quincenal te deja demasiado suelto, se dice y se cambia.
¿Puedo probar y ya veré?
Es exactamente lo que es esa media hora: gratis, sin compromiso y sin que nadie te llame después para insistir. Si sales de ahí y decides que no, no pasa nada.
Dos huecos a la semana. Las primeras consultas las hago en dos ratos fijos, porque el resto del horario es de pacientes. Si esta semana ya no queda ninguno, el calendario te ofrece el siguiente: no hay lista de espera ni hay que escribir para preguntar.
Ya sabes cómo es. Falta probarlo
Treinta minutos por videollamada, gratis, para comprobar si se te hace raro. Suele hacerse menos raro de lo que se teme.
Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.
¿Prefieres empezar por tu cuenta? El mapa de lo que evitas: seis preguntas, diez minutos y sin dar tu correo.