Inicio › Guías › Cómo gestionar las emociones
Guía
Cómo gestionar las emociones sin tragártelas
Te llega un mensaje seco de tu jefa y en dos minutos estás escribiendo una respuesta que vas a lamentar. O al revés: te lo guardas todo, sonríes en la cena y a las dos de la madrugada sigues dándole vueltas. Gestionar una emoción no es hacer que desaparezca: es poder elegir qué haces mientras está ahí.
En corto
Regular una emoción es influir en cuánto sube, cuánto dura y qué haces con ella, no eliminarla. En los estudios, reinterpretar la situación y ponerle nombre a lo que sientes ayudan; intentar no sentir lo que ya sientes no funciona. Si tus emociones te desbordan a menudo, se puede trabajar en terapia.
Regular no es controlar
Una discusión con tu pareja por algo pequeño. Notas el calor en la cara, el nudo en la garganta, y la frase hiriente ya está en la punta de la lengua. Entre lo que sientes y lo que dices hay un hueco muy corto. Regular es ensanchar ese hueco.
Las emociones no son el problema: dan información. El miedo avisa de una amenaza, el enfado de un límite pisado, la tristeza de una pérdida. Se puede influir en ellas en distintos momentos: eligiendo situaciones, moviendo la atención, cambiando cómo interpretas lo que pasa o cambiando lo que haces con la respuesta. Lo que no se puede, o sale caro, es apagarlas a voluntad. Y una emoción que no te gusta no es una emoción equivocada: puede ser desproporcionada para lo que ha pasado y, aun así, decirte algo sobre lo que te importa.
Lo que dicen los estudios
Llevas toda la tarde intentando no pensar en la discusión. Cuanto más lo intentas, más vuelve.
Un metaanálisis de 306 comparaciones experimentales midió qué estrategias cambian de verdad la emoción (Webb y otros, 2012). Reinterpretar la situación o ponerte en el lugar del otro tuvo un efecto de pequeño a moderado. Distraerte, uno pequeño. Intentar no sentir lo que ya sientes no tuvo ningún efecto, y tampoco intentar no pensar en lo que pasó. Tragarte la expresión sí reducía algo; pero quien lo hace por costumbre tiende a sentir más emociones negativas, a tener relaciones menos cercanas y más síntomas depresivos (Gross y John, 2003).
Otra revisión, de 114 estudios, encontró que rumiar era lo que más se asociaba a ansiedad y depresión, seguido de evitar y suprimir. Reinterpretar y aceptar se asociaban a menos síntomas, aunque con relaciones más débiles de lo que los autores esperaban (Aldao y otros, 2010). Aceptar, aquí, es hacerle sitio a la emoción en vez de pelearte con ella: está explicado en terapia de aceptación y compromiso.
Intentar no sentir algo no lo apaga: lo deja sonando de fondo.
Ponerle nombre ayuda
«Estoy fatal» no es lo mismo que «estoy dolida porque no me han invitado, y me da miedo que se estén alejando». Lo segundo ya te dice algo sobre qué necesitas.
En un estudio con resonancia magnética, nombrar la emoción de una imagen redujo la respuesta de la amígdala ante imágenes negativas, comparado con otras formas de mirarla, y activó una zona de la corteza prefrontal (Lieberman y otros, 2007). Es un estudio de laboratorio, con fotos y no con tu vida, así que no conviene exagerarlo. Pero apunta en la misma dirección que el resto: mirar lo que sientes con palabras ayuda más que taparlo. Para encontrar la palabra exacta tienes la rueda de las emociones: ocho familias, de suave a intensa.
Cuando la emoción está en lo más alto
Hay momentos en que sube tanto que no hay reinterpretación que valga: el corazón a mil, la voz temblando, el móvil en la mano con la respuesta escrita.
Ahí lo primero no es pensar mejor, sino bajar un poco. Sal un momento de la habitación, suelta el aire más despacio de lo que lo tomas (tienes una respiración guiada en ataque de ansiedad) y no contestes en caliente: escribe el borrador y no lo envíes hasta mañana. Distraerte un rato para salir del pico es legítimo. El problema es que distraerte sea lo único que haces, porque entonces se parece mucho a evitar.
Qué puedes probar
- Para y nombraBusca la palabra más exacta que puedas. No «mal»: ¿frustrada, avergonzado, celosa, decepcionado? No tiene que ser perfecta, solo más precisa. La rueda te ayuda a afinar.
- Localízala en el cuerpoDónde la notas y cuánto, del 0 al 10. Mirarla así ya es distinto a estar dentro de ella.
- Busca otra lectura¿Qué otra explicación cabe? ¿Qué le dirías a una amiga a la que le pasara lo mismo? No para negar lo que sientes, sino para no quedarte con una sola versión.
- Elige qué hacesCon la emoción ahí, decide qué haría la persona que quieres ser. Si quieres ver el patrón, apunta unos días cuándo aparece, qué haces y cuánto te alivia en la hoja de registro.
Cuándo pedir ayuda
Si las emociones te desbordan a menudo (estallidos que luego lamentas, días enteros arrastrando algo, la sensación de no sentir nada), o si para calmarlas recurres a cosas que te hacen daño, como el alcohol, los atracones o hacerte daño, merece la pena trabajarlo. Lo trabajo dentro de ansiedad y estado de ánimo bajo.
Si piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la regulación emocional?
Es lo que haces para influir en qué emociones tienes, cuándo, con qué intensidad y cómo las expresas. No significa eliminarlas, sino que no decidan siempre por ti.
¿Es malo reprimir las emociones?
Callarte algo en un momento concreto no es un problema. Pero intentar no sentir lo que ya sientes no funciona, y quien se traga sus emociones por costumbre suele tener más malestar y relaciones menos cercanas.
¿Sirve distraerse cuando estás mal?
A corto plazo, algo sí: en los estudios de laboratorio, distraerse reduce un poco la emoción. Usada siempre, se parece a evitar, y evitar se asocia a más ansiedad y ánimo bajo.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Fuentes
- Webb, T. L., Miles, E. y Sheeran, P. (2012). Dealing with feeling: a meta-analysis of the effectiveness of strategies derived from the process model of emotion regulation. Psychological Bulletin, 138(4), 775-808.
- Gross, J. J. y John, O. P. (2003). Individual differences in two emotion regulation processes: implications for affect, relationships, and well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 85(2), 348-362.
- Aldao, A., Nolen-Hoeksema, S. y Schweizer, S. (2010). Emotion-regulation strategies across psychopathology: a meta-analytic review. Clinical Psychology Review, 30(2), 217-237.
- Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H. y Way, B. M. (2007). Putting feelings into words: affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421-428.
Sigue leyendo
- No puedo dejar de pensarRumiar y preocuparse: por qué la cabeza no se apaga (sobre todo de noche) y una técnica con estudios detrás.
- Terapia de aceptación y compromiso (ACT)Qué es, en qué se diferencia de la terapia cognitivo-conductual clásica, cómo es una sesión y qué dice la evidencia.
- Ataque de ansiedadQué hacer en el momento, qué no hacer y por qué vuelve. Con un ejercicio de respiración guiado.
Si quieres hablarlo
Treinta minutos para contarme qué te pasa. Sales sabiendo qué haría yo con ello y, si no es lo mío, te oriento a dónde ir.
Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.