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Terapia para la ansiedad social y la timidez
En la reunión de los lunes llevas la frase preparada desde el viernes. Esperas a que haya un silencio, se te adelanta alguien y ya no la dices. Al salir repasas, palabra por palabra, las dos cosas que sí dijiste. Se notó mucho menos de lo que crees, pero eso desde dentro no se ve.
La timidez es un rasgo. La ansiedad social es cuando el miedo a quedar mal decide por ti.
Terapia online por videollamada: sesiones de entre 50 y 60 minutos a 30 €. La primera media hora es gratis.
Cómo se ve por dentro
- Ensayar lo que vas a decir y repasarlo después durante horas.
- Notar el calor en la cara o la voz que tiembla, y estar pendiente de que se note.
- Llegar justo a la hora para no tener que charlar antes, o irte antes que nadie.
- Mirar el móvil para que nadie te hable.
- No llamar por teléfono, no preguntar en clase, no pedir en la barra.
- Decir que no a planes que te apetecían.
Esta lista no es un diagnóstico. Solo ayuda a ponerle nombre a lo que te pasa.
Qué lo mantiene
Lo que sostiene la ansiedad social son las cosas que haces para protegerte: ensayar, no mirar a los ojos, hablar poco, sujetar el vaso con las dos manos. Se llaman conductas de seguridad (Clark y Wells, 1995). Alivian, pero te dejan pendiente de ti y no te dejan comprobar que habría ido bien sin ellas.
Y por dentro todo parece más visible de lo que es. En experimentos de psicología social, la gente sobreestimaba cuánto podían adivinar los demás lo que sentía por dentro (Gilovich y otros, 1998). Lo que notas tú no es lo que ven los demás.
Un disparador
Aparece el malestar
Ensayas, te callas, miras el móvil o te vas pronto
Alivio en segundos
Y por eso se repite mañana, y pasado
Mientras tanto, el coste: nunca compruebas que habría ido bien
- Vigilar cómo se me ve
- Lo que está pasando en la conversación
Cómo se trabaja

Soltar las protecciones
Ver qué haces para que no se note y probar a dejarlo, de una en una. Es incómodo, y es el centro del trabajo.
Probar en vez de suponer
Pequeños experimentos: hacer la pregunta, sostener la mirada, pedir en la barra. Y después mirar qué pasó de verdad, no lo que temías.
La atención hacia fuera
Dejar de vigilar cómo se te ve y volver a lo que te están contando.
Recuperar los planes
Las llamadas, la cena con gente nueva, la reunión en la que ibas a hablar. Por orden y a tu ritmo.
En los ensayos que comparan tratamientos para la ansiedad social, la terapia cognitivo-conductual individual es la que mostró más efecto (Mayo-Wilson y otros, 2014), y es la que recomienda como primera opción la guía NICE (2013).
Todo va dentro del mismo proceso de terapia online: una primera media hora gratis (aquí está qué pasa en ella, minuto a minuto), dos o tres sesiones de evaluación, un plan y revisiones. Sesiones de entre 50 y 60 minutos por 30 €.
- Media hora gratis
- Una sesión de entre 50 y 60 minutos
- Revisamos si se mueve
Cuanto más vigilas cómo te ven, menos te enteras de lo que te están diciendo.

Para leer con calma
- Ansiedad socialMiedo a hablar, a quedar mal, a que se note que estás nerviosa o nervioso. Qué la mantiene, por qué protegerte la empeora y qué tratamiento tiene más base.
- Miedo a hablar en públicoCuándo son nervios y cuándo ansiedad social, qué mantiene el miedo y cómo preparar tu próxima presentación paso a paso.
- Miedo al rechazoPor qué un mensaje sin contestar duele tanto, qué es la sensibilidad al rechazo y qué puedes probar para no vivir evitando un «no».
- Compararme con los demásPor qué te comparas, por qué las redes lo ponen en tu contra y qué probar para que deje de mandar.
- Me siento sola (o solo)La soledad no deseada: qué es, a cuánta gente le pasa en España, por qué te hace retirarte más y qué ayuda.
- Me da vergüenza contárselo al psicólogoQué decir en los primeros minutos cuando no sabes por dónde empezar. Con frases para usar tal cual.
- Exponer en claseGuía completa: por qué exponer en la universidad se hace tan cuesta arriba, y qué hacer la víspera, el día de la exposición y cualquier día de clase.
Preguntas frecuentes
¿Soy tímida o tímido, o tengo ansiedad social?
Desde una web no se puede saber, y no te lo voy a decir en cuatro líneas. La timidez sola no es algo que haya que tratar. La diferencia está en cuánto te quita: si dejas de hacer cosas que te importan por miedo a quedar mal, eso se mira en la evaluación.
¿Me vas a obligar a hablar en público?
No. Nada se hace sin haberlo pactado antes, y se empieza por lo pequeño: una pregunta, una llamada. Acercarte a lo que evitas es el centro del trabajo, pero el orden y el ritmo se deciden contigo, no a la fuerza.
Me da apuro hasta la videollamada. ¿Es raro?
Es de lo más normal, justo por lo que te pasa. No tienes que preparar nada ni saber explicarlo bien. Puedes empezar diciendo eso mismo: que te cuesta. Y si te sirve, hay frases para los primeros minutos en me da vergüenza contárselo al psicólogo.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
El primer día no lo sé, y no te voy a dar un número a ojo. Lo que sí hago: tras dos o tres sesiones de evaluación te digo qué veo, qué propongo y cada cuánto lo revisamos. El objetivo del proceso es terminar, no que vengas indefinidamente.
¿La terapia online sirve para esto?
Hay a quien le viene mejor empezar desde casa: sin sala de espera, sin recepción, sin cruzarte con nadie. Eso sí, parte del trabajo se hace fuera de la pantalla, en tu vida. En ansiedad y depresión, los metaanálisis que comparan videollamada y consulta presencial no encuentran diferencias en la mejora de los síntomas, aunque los ensayos todavía son pocos (Batastini y otros, 2021; Meyer-Keirath y otros, 2026). Que funcione de media no garantiza que te funcione a ti, y por eso se revisa por el camino. Los estudios, en terapia online o presencial.
¿Qué pasa en la primera media hora?
Me cuentas qué te pasa, por donde quieras empezar, y yo pregunto lo justo para entenderlo. Al final te digo qué haría yo con ello y, si no es lo mío, a dónde ir. No tienes que preparar nada ni decidir nada ese día. Está contado minuto a minuto en qué pasa en la primera sesión.
Cuándo esto no es lo tuyo
Si para ir a sitios con gente necesitas beber antes, o el alcohol u otras sustancias sostienen tu vida social, empieza por tu médico de familia. Se puede combinar, pero el orden importa.
Si llevas tiempo casi sin salir de casa y además el ánimo está muy bajo, has dejado de comer o de dormir, conviene valorarlo también con tu médico antes o a la vez que la terapia.
Si ya tomas medicación, no tienes que cambiar nada: es compatible con la terapia y, si quieres, nos coordinamos con quien te la lleva.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes a una cita: llama al 024, que atiende la conducta suicida las 24 horas, o al 112.
Las primeras consultas van en franjas fijas, y el calendario te ofrece el siguiente hueco libre. No hay lista de espera.
Si te has reconocido
Me lo cuentas y sales sabiendo qué haría yo con ello. Si no es lo mío, te oriento a dónde ir.
Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta. Qué pasa exactamente en esos treinta minutos.
Si prefieres empezar por tu cuenta, el mapa son seis preguntas y diez minutos.