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Guía
Me da vergüenza contárselo al psicólogo
Has pensado mil veces en pedir ayuda y lo que te frena no es el precio ni el tiempo: es imaginarte diciéndolo en voz alta delante de alguien que no conoces. Es de lo más humano que hay, y se puede hacer más fácil.
En corto
No tienes que contarlo todo el primer día, ni en orden, ni bien. Puedes empezar por lo que menos te cuesta, o decir directamente lo que te frena: «me da vergüenza». Eso ya es empezar. Abajo tienes frases para usar tal cual.
No te pasa solo a ti
En un estudio con más de quinientas personas que estaban o habían estado en terapia, el 93 % dijo haberle mentido a su terapeuta al menos una vez, y la vergüenza aparece entre los motivos más citados (Blanchard y Farber, 2016). Callarse cosas al principio es lo normal, no la excepción.
Y la vergüenza tiene una lógica: protege de que te vean de una forma que temes. El problema es que, si manda siempre ella, lo que más pesa se queda sin hablar.
Frases para los primeros minutos
Elige lo que más te frena y llévate la frase. Puedes leerla del móvil, en serio: muchas personas lo hacen.
Lo que no hace falta el primer día
- Contarlo todo. La primera conversación sirve para que veas cómo es y para que yo entienda qué te trae, no para vaciarlo todo.
- Contarlo en orden, ni con fechas. Se ordena juntos.
- Tenerlo claro. «No sé qué me pasa» es un punto de partida muy válido.
- No llorar. Si lloras, no pasa nada: se para un momento y se sigue.
- Encender la cámara, si el primer día no puedes. Se puede hablar con ella apagada.
Si decirlo es demasiado, escríbelo
Hay cosas que cuesta menos escribir que decir. Puedes traerlo escrito y leerlo en la sesión, o enseñármelo en la pantalla. Lo que importa no es el formato, es que llegue.
Y si hay algo que todavía no quieres contar, dilo así: «hay algo que aún no quiero contar». Saber que existe ya ayuda a entender lo demás, y lo contarás cuando estés preparada o preparado.
El miedo a que te juzgue
Es el miedo más frecuente. Lo que un psicólogo hace con lo que tú crees que «es terrible» es preguntar para qué te sirvió, cuándo empezó y qué te cuesta. No es una forma de ser amable: es su trabajo, y lo que contáis está bajo secreto profesional.
Si alguna vez sientes que te juzga, díselo. Y si no cambia, cambia tú de profesional: tienes todo el derecho.
Preguntas frecuentes
¿Qué le digo al psicólogo en la primera sesión?
Lo que te ha hecho pedir cita, con tus palabras, aunque sea desordenado. Si no sabes por dónde empezar, dilo así: «no sé por dónde empezar». Ordenarlo es trabajo de los dos.
¿Tengo que contarle todo al psicólogo?
No, y menos el primer día. Puedes ir a tu ritmo y decir que hay cosas que aún no quieres contar. Con el tiempo, lo que más pesa suele ser también lo que más ayuda hablar.
¿Y si me echo a llorar?
Pasa muy a menudo y no es ningún problema. Se para un momento, se respira y se sigue cuando puedas.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Fuentes
- Blanchard, M. y Farber, B. A. (2016). Lying in psychotherapy: Why and what clients don't tell their therapist about therapy and their relationship. Counselling Psychology Quarterly, 29(1), 90-112.
- Farber, B. A., Blanchard, M. y Love, M. (2019). Secrets and lies in psychotherapy. American Psychological Association.
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