Por qué lo repites aunque sepas que te perjudica
Hay una pregunta que aparece siempre, tarde o temprano: si sé perfectamente que esto me hace daño, ¿por qué lo sigo haciendo?
Lo sigues haciendo porque funciona
La respuesta incomoda un poco: funciona. No para tu vida, sino para el minuto siguiente.
Cancelas el plan y notas alivio antes incluso de colgar. Miras el móvil por quinta vez y la inquietud baja unos segundos. Dejas el correo difícil para mañana y el nudo del estómago se afloja.
Cada una de esas conductas hace algo muy concreto y muy rápido: quita malestar.
Tiene nombre: refuerzo negativo
Lo que quita malestar se repite. Se llama refuerzo negativo y es de los mecanismos de aprendizaje mejor estudiados que hay. Es, literalmente, cómo aprende un organismo.
El problema es la contabilidad
El alivio llega en segundos y el coste llega en semanas, en meses, en forma de una vida más pequeña.
Haz la cuenta con tus números. Dos preguntas y una multiplicación. No mide nada de ti.
Por qué la fuerza de voluntad pierde tan a menudo
Compites con un sistema que aprendió antes que tú, que no se cansa y que, desde su punto de vista, tiene toda la razón: lo que hiciste ayer sí quitó el malestar de ayer.
Por eso la terapia para la procrastinación no va de organizarse mejor.
Doce meses contra doce segundos
Que algo te esté hundiendo a doce meses vista y te esté salvando a doce segundos vista parece una contradicción. Es exactamente el problema.