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Guía

Autoexigencia: cuando nada es suficiente

Por Adrián Cuñat, psicólogo colegiadoActualizada el 27 de octubre de 20262 min de lectura

Haces mucho y lo haces bien, pero por dentro la cuenta siempre sale en negativo. Lo que sale bien «era lo normal»; lo que falla, lo recuerdas una semana. Y descansar te da culpa.

En corto

La autoexigencia no es querer hacer bien las cosas: es no poder dejar de hacerlo sin sentirte mal. Se mantiene porque cumplir alivia (el miedo a fallar, a decepcionar). Se baja probando, a propósito, a hacer las cosas «suficientemente bien» y mirando qué pasa de verdad.

Hacer bien las cosas o no poder parar

Querer hacerlo bien te mueve hacia algo que te importa. La autoexigencia te empuja huyendo de algo: del fallo, de la crítica, de sentir que no vales si no rindes. Por fuera se parecen; por dentro, no.

Esta lista no es un diagnóstico. Si te reconoces en varias, sigue leyendo.

No es solo cosa tuya

Un metaanálisis con más de 41.000 estudiantes de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido encontró que el perfeccionismo aumentó entre 1989 y 2016 en sus tres formas. La que más creció es la socialmente prescrita, la sensación de que los demás esperan de ti la perfección: un 33 % (Curran y Hill, 2019). No es que te falte algo: es que el listón que sientes encima ha subido.

Qué la mantiene

El círculo es el de siempre: exigirte más alivia el miedo a fallar en el momento. Si sale bien, la cabeza concluye que fue gracias a exigirte («si me relajo, se cae todo»). Si sale mal, concluye que no te exigiste lo suficiente. En los dos casos, la regla sale reforzada.

Si todo te sale bien porque te exiges, nunca descubres qué pasa si no.

El coste llega a trozos y no se ve junto: tardes que no son tuyas, cansancio que no se va, cosas que no empiezas por miedo a no hacerlas perfectas. Es la factura que no ves.

Tres cosas que puedes probar esta semana

  1. Hazlo «suficientemente bien» una vez, a propósitoUn correo sin releer tres veces, una tarea entregada cuando está bien y no perfecta. Antes, apunta qué crees que pasará. Después, qué pasó. La diferencia es el dato.
  2. Reparte el mérito con justiciaCada noche, una cosa normal que hiciste bien y cuánto del mérito fue tuyo. Parece poca cosa: es entrenar a la cabeza a contar también lo que sale bien.
  3. Háblate como a una amigaCuando te pilles criticándote, pregúntate qué le dirías a alguien que quieres si hubiera hecho exactamente lo mismo. Y dítelo.

Cuándo pedir ayuda

Si la autoexigencia te quita el sueño, te tiene agotada o va unida a ansiedad o ánimo bajo, se trabaja en terapia: lo trabajo dentro de autoestima e inseguridad.

Preguntas frecuentes

¿La autoexigencia es mala?

No por sí misma: exigirse un poco ayuda a avanzar. El problema aparece cuando no puedes parar sin sentirte mal, cuando nada cuenta como suficiente y cuando te cuesta salud, descanso o relaciones.

¿Si bajo la exigencia lo haré todo peor?

Es el miedo más habitual y casi nunca se ha comprobado. La mayoría de las veces, lo «suficientemente bien» y lo perfecto se diferencian en horas de trabajo que nadie nota, salvo tú.

Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.

Adrián Cuñat Andrés

Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy.

Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Fuentes

  1. Curran, T. y Hill, A. P. (2019). Perfectionism is increasing over time: a meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016. Psychological Bulletin, 145(4), 410-429.

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