Saltar al contenido

adricamente

Reservar primera sesión gratis

Inicio › Guías › Culpa de madre

Guía

Culpa de madre: cuando nunca sientes que llegas

Por Adrián Cuñat, psicólogo colegiadoActualizada el 27 de octubre de 20264 min de lectura

Llegas tarde a recoger y ya vas pensando en su cara. Le pones una pantalla para contestar un correo y te sientes fatal. Por la noche, cuando por fin se duerme, repasas todo lo que hoy no has hecho bien. Sentir que nunca llegas no demuestra que lo estés haciendo mal: muchas veces demuestra lo alto que está el listón.

En corto

La culpa de madre suele venir de un ideal imposible: estar siempre disponible, saberlo todo, no perder nunca la paciencia. Los estudios asocian creer en ese ideal, y sentir la presión de cumplirlo, con más estrés, menos satisfacción con la vida y más agotamiento. Ayuda bajar el listón a propósito y repartir la carga mental, no solo las tareas. Si la culpa viene con ánimo bajo o agotamiento que no se va, conviene pedir ayuda.

La madre que nadie puede ser

En redes, una madre hace pan con sus hijos un martes, con la casa recogida y sonriendo. En el grupo del cole, alguien ya ha comprado el disfraz. Alguien de la familia te recuerda que en su época nadie necesitaba ayuda.

La investigación llama maternidad intensiva a la idea de que una buena madre lo pone todo en sus hijos, es insustituible y debería encontrar en criar su mayor satisfacción. En un estudio con 181 madres de niños de cinco años o menos, creer con más fuerza en algunas partes de esa idea se asoció a peor salud mental: pensar que la madre es la figura imprescindible, a menos satisfacción con la vida; ver la crianza como algo durísimo, a más depresión y estrés (Rizzo y otros, 2013).

Y no hace falta creérsela para que pese. En otro estudio con 169 madres que trabajaban a jornada completa, sentir la presión de ser una madre perfecta se asoció a más burnout parental, en parte a través del estrés (Meeussen y Van Laar, 2018). Son estudios de correlación: no prueban que una cosa cause la otra.

Esta guía habla de madres porque es sobre quien más pesa esta exigencia y sobre quien más se ha investigado. Si eres padre, madre sola, parte de una pareja de dos madres o de dos padres, o crías a una criatura que no has parido, mucho de lo que sigue también va contigo.

La carga mental: lo que no se ve

Saber que se acaban los pañales, que el jueves hay excursión y hay que firmar la autorización, que la vacuna toca el mes que viene, que hay que llamar a la abuela. Nadie lo ve, no sale en el reparto de tareas y no se acaba nunca.

La socióloga Allison Daminger (2019) entrevistó a 35 parejas y dividió este trabajo invisible en cuatro partes: anticipar lo que hará falta, buscar opciones, decidir y vigilar que se haga. Las mujeres hacían más de este trabajo en conjunto, sobre todo anticipar y vigilar; decidir se repartía de forma más igualada.

Eso explica una culpa muy concreta: cuando lo llevas todo en la cabeza, cualquier olvido parece un fallo tuyo, aunque el problema sea el reparto.

Sentirte mala madre no es una prueba. La culpa mide el listón, no lo que haces.

Cuando la culpa se vuelve agotamiento

Te levantas ya cansada, te pillas contestando a tus hijos en automático, sin estar del todo, y luego te machacas por ello.

Cuando ese cansancio se mantiene, la investigación habla de burnout parental: un agotamiento intenso ligado a criar, en el que cuesta conectar con los hijos y se tiene la sensación de no hacerlo bien. En un estudio con más de 17.000 madres y padres de 42 países, el burnout parental fue más frecuente en las culturas más individualistas, como las occidentales, y eso pesaba más que el número o la edad de los hijos (Roskam y otros, 2021). No es solo cosa tuya: también es cosa del listón que pone tu entorno. Mira también burnout.

Qué puedes probar

  1. Baja un listón a propósitoElige una sola cosa (la cena, el baño diario, la casa recogida) y hazla «suficientemente bien» esta semana. Apunta qué temías que pasara y qué pasó.
  2. Reparte un ámbito entero, no tareas sueltasQue la otra persona adulta se encargue de algo de principio a fin: anticipar, decidir y vigilar, por ejemplo todo lo del pediatra. Si solo «ayuda» cuando se lo pides, la carga mental sigue siendo tuya. Si crías sin pareja, piensa qué parte puede llevar alguien de tu red.
  3. Pregúntate qué le dirías a una amigaCuando aparezca el «soy una mala madre», escríbelo y responde como lo harías si una amiga te contara lo mismo. Lo explico en la autocrítica.
  4. Un rato que sea solo tuyoPequeño y fijo, en el calendario: media hora a la semana ya cuenta. No como premio por haberlo hecho todo, sino porque también formas parte de la familia.

Cuándo pedir ayuda

Si la culpa no te deja dormir, si llevas semanas sin ganas de nada o sintiéndote lejos de tus hijos, o si el cansancio ya no se va con descansar, merece la pena pedir ayuda. Mira también autoexigencia. Lo trabajo dentro de autoestima e inseguridad y, si el ánimo está bajo, de estado de ánimo bajo.

Si has dado a luz hace poco y la tristeza, la ansiedad o la sensación de no conectar con tu bebé duran o van a más, habla con tu matrona o con tu médico de familia, y lee depresión posparto. Si piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas); si temes por tu seguridad o la de tu bebé, al 112.

Preguntas frecuentes

¿Es normal sentir culpa de madre todo el tiempo?

Es muy frecuente, sobre todo cuando el ideal de madre es estar siempre disponible y no fallar nunca. Pero si la culpa no te deja descansar, dormir o disfrutar de nada durante semanas, conviene hablarlo con un profesional.

¿Cómo dejar de sentirme mala madre?

Ayuda notar que la culpa mide sobre todo lo alto que está el listón, bajar a propósito alguna exigencia y repartir la carga mental. Hablarte como le hablarías a una amiga también suele ayudar.

¿Qué es la carga mental en la maternidad?

Es el trabajo invisible de anticipar lo que hará falta, buscar opciones, decidir y vigilar que se haga. En la investigación, recae más en las mujeres, sobre todo la parte de anticipar y vigilar.

Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.

Adrián Cuñat Andrés

Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo las guías.

Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Fuentes

  1. Rizzo, K. M., Schiffrin, H. H. y Liss, M. (2013). Insight into the parenthood paradox: Mental health outcomes of intensive mothering. Journal of Child and Family Studies, 22, 614. https://doi.org/10.1007/s10826-012-9615-z
  2. Meeussen, L. y Van Laar, C. (2018). Feeling pressure to be a perfect mother relates to parental burnout and career ambitions. Frontiers in Psychology, 9, 2113.
  3. Daminger, A. (2019). The cognitive dimension of household labor. American Sociological Review, 84(4), 609-633.
  4. Roskam, I., Aguiar, J., Akgun, E. y otros (2021). Parental burnout around the globe: A 42-country study. Affective Science, 2(1), 58-79.

Sigue leyendo

Si quieres hablarlo

Treinta minutos para contarme qué te pasa. Sales sabiendo qué haría yo con ello y, si no es lo mío, te oriento a dónde ir.

Reservar media hora gratis

Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.