Saltar al contenido

adricamente

Reservar primera sesión gratis

Inicio › Blog › Ir al psicólogo, por dentro

Mientras esperas la primera cita

Por , psicólogo colegiado nº CM03836. , 5 minutos de lectura.

Una escalera de pasos pequeños, con un punto marcado en cada escalón

En 30 segundos

  • Esos días no tienes que empezar a arreglar nada: basta con cuidar lo básico y apuntar lo que pasa.
  • Un par de momentos apuntados el mismo día dan más material a la primera sesión que una semana recordada de memoria.
  • Si empeora o piensas en hacerte daño, no esperes a la cita: 024 o, si hay peligro, 112.

Le has dado a «reservar». Te ha llegado el correo de confirmación. Durante una hora has notado algo parecido al alivio.

Y un par de días después todo vuelve a pesar igual que antes. Y todavía quedan nueve días.

Esperar la primera cita es un momento raro: ya has dado el paso, pero todavía no ha empezado nada. Esto es lo que puede ayudar mientras tanto, y qué hacer si se pone peor.

No tienes que adelantar trabajo

Hay quien aprovecha la espera para leer todo lo que encuentra, hacer tests en internet y llegar con un diagnóstico propio. Es comprensible: quieres que la sesión sirva, y da la sensación de estar haciendo algo mientras no llega el día.

No hace falta llegar a la primera sesión con nada resuelto ni entendido. Y un test de internet hecho a las tantas puede dejarte con más preocupación que respuestas. Si has hecho alguno, puedes contarlo, pero no tomes el resultado como un diagnóstico.

Tampoco hace falta tomar ya decisiones grandes, como dejar el trabajo o mudarte. Si pueden esperar unas semanas, tomarlas con más información suele ser más fácil.

Otra cosa es que en casa o en tu relación haya miedo, control o violencia: tu seguridad no espera a ninguna cita. El 016 atiende si eres mujer y sufres violencia, el 028 si eres una persona LGTBI, y el 112 si hay peligro.

Lo útil estos días es más modesto: cuidar lo básico y traer material.

Cuida lo básico, sin convertirlo en un plan

Cuando lo pasas mal, lo primero que se descuida es lo más simple.

Comes de pie lo que pillas. Te acuestas a las dos mirando el móvil. Llevas tres días sin salir de casa más que para lo imprescindible.

No se trata de montar una rutina perfecta en una semana, sino de no dejar caer lo que sostiene todo lo demás:

  • Una hora parecida para levantarte, aunque la noche haya ido mal.
  • Una comida de verdad al día, con plato y en la mesa.
  • Un rato fuera de casa, aunque sea bajar a por el pan por el camino largo.
  • Un mensaje a alguien con quien estés a gusto, aunque no le cuentes nada.

Lo básico no es la solución, pero es el suelo sobre el que se trabaja después. Si alguno de estos puntos te cuesta especialmente, no lo fuerces: apúntalo. Que cueste ya es información.

Apunta momentos, no resúmenes

En la primera sesión, cuando te pregunten cómo han ido estos días, es fácil que digas «regular» y no te acuerdes de nada concreto. La memoria resume, y al resumir aplana.

Un momento apuntado el mismo día dice más que una semana recordada de memoria. Basta con cuatro cosas: qué pasó, qué notaste, qué hiciste y qué te costó. Y no hace falta escribir bien ni mucho: «discusión, nudo, me encerré» vale.

Es lo que pide la hoja de registro de una semana: dos minutos por la noche, y lo que escribes se queda en tu dispositivo. Si te ayuda, llévala a la sesión.

Y si notas que estás bebiendo más, o usando otra cosa para apagar el malestar, apúntalo también. No para juzgarte: es información.

La idea

Esperar la cita no es quedarte sin hacer nada. Es cuidar lo básico y traer material para empezar.

Apunta también tus preguntas

La primera cita también es para que preguntes tú. Las preguntas se olvidan con facilidad, así que anótalas cuando aparezcan: cómo trabaja, cada cuánto serían las sesiones, quién más sabe lo que cuentas, qué pasa si no encajáis.

Llevarlas en el móvil y leerlas tal cual es perfectamente normal. Si te preocupa no saber por dónde empezar, en la página de la primera sesión está contado qué pasa en ella.

Si no sabes qué preguntar, hay una que sirve casi siempre: «¿cómo sabremos si esto va bien?». Dice mucho de cómo trabaja quien te va a atender.

Prueba esto

Esta noche, antes de dormir, apunta un solo momento del día en tres líneas: qué pasó, qué notaste y qué hiciste. Solo uno. Mañana, otro.

Si en estos días empeora

A veces la espera coincide con un momento peor. Si pasa, no tienes que aguantar hasta la cita:

  • Si piensas en quitarte la vida, o te preocupa alguien que lo piensa: el 024. Es gratuito, confidencial y de 24 horas, también por chat, y atiende también a familiares y allegados.
  • Si hay peligro inmediato para ti o para otra persona: el 112.
  • Si notas en el cuerpo algo que no habías notado antes, como dolor en el pecho o falta de aire, la primera vez se va al médico o al 112, no a esperar la cita con el psicólogo.
  • Si no hay peligro pero estás bastante peor, tu médico de familia puede valorarlo antes de la cita.

Llamar al 024 no anula tu cita ni la sustituye: son cosas distintas que pueden ir juntas. Todos los teléfonos, con a quién atiende cada uno, están en ayuda urgente.

También puedes escribir a quien te va a atender para contarle que estás peor. Pero una consulta online no es un servicio de urgencias: si hay riesgo, el 024 o el 112.

Si te entran ganas de cancelar

Según se acerca el día, puede aparecer la idea de que en realidad no es para tanto, o de que ahora estás un poco mejor y ya no hace falta.

Las ganas de cancelar justo antes no significan que no lo necesites. A veces son la misma evitación que te hizo tardar en pedir la cita, haciendo su trabajo.

Puedes ir igualmente y decirlo al empezar: «estuve a punto de cancelar». Es un buen sitio por donde empezar.

Y si de verdad tienes que cancelar, porque te ha surgido algo o porque hoy no puedes, mejor mover la cita que dejarla en el aire. Una cita movida sigue siendo una cita.

Y si después de pensarlo decides no ir, también es decisión tuya, y no tienes que justificarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago mientras espero la cita con el psicólogo?

Cuidar lo básico (horarios, comer, salir un rato, escribir a alguien) y apuntar momentos concretos de esos días. No hace falta adelantar trabajo.

¿Qué hago si empeoro antes de la primera cita con el psicólogo?

Si piensas en hacerte daño, llama al 024, gratuito y 24 horas; si hay peligro, al 112. Si no es urgente pero estás peor, tu médico de familia puede valorarlo antes.

Adrián Cuñat Andrés

Escrito por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo lo que publico.

Este artículo es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.

Si estás en peligro o piensas en hacerte daño, llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.

Fuentes

  1. Ministerio de Sanidad (consultado en 2026). Línea 024 de atención a la conducta suicida. Gobierno de España. https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

Sigue leyendo

Si esto te ha descrito

Treinta minutos por videollamada, gratis, para contarme qué te pasa. Sales sabiendo si es algo que se puede trabajar conmigo y, si no, a dónde ir.

Reservar media hora gratis

Treinta minutos, gratis y sin compromiso. No hace falta tarjeta.