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Guía
Miedo a conducir (amaxofobia)
Tienes el carné, quizá desde hace años. Pero la autovía te cierra el pecho, la rotonda grande la esquivas dando un rodeo y, si se puede, conduce otra persona. Tener miedo al volante no te convierte en mala conductora ni en mal conductor, y es más frecuente de lo que parece.
En corto
El miedo a conducir, o amaxofobia, va desde tensión en ciertas situaciones (autovía, tráfico denso, de noche, en solitario) hasta dejar de coger el coche. En un estudio con 2.070 personas con carné en España, un 22 % decía sentir bastante ansiedad al volante. Se trabaja con exposición gradual y con la seguridad vial por delante: si un síntoma te impide conducir con seguridad, ese día no se conduce.
Qué es la amaxofobia
La noche antes de un viaje miras la ruta buscando cómo evitar la autovía. En el coche, las manos sudan en el volante, vas pendiente del retrovisor y cada camión que adelanta es un sobresalto. Al llegar, estás agotada o agotado, y no ha pasado nada.
Amaxofobia es el nombre que se usa para el miedo intenso a conducir. No es un todo o nada: hay quien conduce a diario con mucha tensión, quien solo evita ciertos tramos y quien ha dejado el coche del todo. En un estudio de Attitudes y la Universidad Autónoma de Barcelona presentado en 2010, con 2.070 personas con carné, más de la mitad reconocía algún grado de ansiedad al conducir, un 22 % decía sentir bastante y un 4 % decía padecer amaxofobia. Entre quienes habían dejado de conducir, un 19 % lo había hecho por razones psicológicas, como el miedo o la angustia.
Después de un accidente, o sin motivo aparente
Hay quien puede señalar el día: el golpe, el frenazo, el susto en una incorporación. Y hay quien no recuerda nada concreto; el miedo fue creciendo, o apareció después de una temporada sin coger el coche.
Un estudio de la Fundación CEA publicado en 2026, hecho con más de mil personas que reconocían dificultades al conducir (no es una muestra de la población general), preguntó por las causas y dejaba marcar varias. Haber tenido un accidente lo señaló un 29,5 %. Más a menudo se mencionaba el comportamiento de otros conductores (65,8 %) y sentir que no se tiene suficiente pericia (51,3 %). No hace falta haber tenido un accidente para tener miedo a conducir.
Si el miedo viene de un accidente y además revives la escena sin querer, tienes pesadillas o estás en alerta constante también fuera del coche, consúltalo con un profesional, que es quien puede valorarlo. Hay más en la guía sobre trauma.
Por qué dejar el coche lo hace más grande
Primero dejas la autovía. Luego, los trayectos que no conoces. Luego solo conduces si alguien va al lado. Un día te das cuenta de que hace meses que no te sientas al volante, y la idea de volver da más miedo que nunca.
Cada trayecto evitado trae alivio, y ese alivio hace que la próxima vez sea más fácil evitar. Lo mismo pasa con ir siempre por el carril derecho, apagar la radio o conducir solo acompañada o acompañado: ayudan hoy, pero tu cabeza les da el mérito de que todo saliera bien. Es el mismo círculo que en todas las fobias.
Cada kilómetro que no haces se suma al miedo. El miedo a conducir crece con la distancia al volante.
La seguridad vial va primero
Aquí hay una diferencia importante con otras fobias. Notar tensión, el corazón rápido o las manos sudadas al conducir es incómodo, pero se puede tolerar mientras practicas. Un síntoma que compromete la conducción no se aguanta, se para: mareo, visión borrosa, sensación de desmayo o quedarte bloqueada o bloqueado.
- Si te pasa conduciendo, señaliza, reduce y para en cuanto puedas hacerlo en un lugar seguro. Lo que hacer después está en ataque de ansiedad.
- Si tomas medicación, mira la caja: un triángulo rojo con un coche dentro significa «Conducción: ver prospecto». Pregunta a tu médico o en la farmacia si puedes conducir con ella.
- Si llevas mucho tiempo sin conducir, practicar con una autoescuela puede ser un primer escalón tan válido como cualquier otro.
Qué puedes probar: una escalera al volante
- Empieza con el coche paradoSentarte, ajustar el asiento, arrancar y quedarte unos minutos. Si eso ya cuesta, ese es tu primer escalón.
- Busca un sitio sin presiónUna calle tranquila o un aparcamiento vacío un domingo, con alguien de confianza al lado. Pocos minutos, varias veces.
- Trayectos cortos que conocesIr a comprar, dar una vuelta al barrio. Repite el mismo hasta que deje de costar tanto y luego alárgalo un poco.
- Quita una ayuda cada vezQue la persona que te acompaña se baje a mitad de trayecto, una ruta nueva, un tramo corto de autovía a una hora tranquila. Una cosa cada vez, y apúntalo en tu escalera de exposición.
Practica solo con el carné en vigor, el coche en regla y en condiciones de conducir. Si un escalón te lleva a síntomas que comprometen la seguridad, baja uno.
Cuándo pedir ayuda
Merece la pena pedir ayuda si el miedo te limita para trabajar o para moverte con independencia, si después de un accidente revives lo que pasó, si al volante te dan ataques de ansiedad o si has intentado volver por tu cuenta y te has quedado en el mismo escalón. En terapia, la escalera se prepara y se revisa en sesión, y los escalones se hacen en tu coche y en tus calles. Lo trabajo dentro de ansiedad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la amaxofobia?
Es el nombre que se usa para el miedo intenso a conducir. Va desde la tensión en situaciones concretas, como la autovía o conducir de noche, hasta dejar de conducir del todo.
¿Es normal tener miedo a conducir después de un accidente?
Es frecuente. Pero no hace falta un accidente para tenerlo: en un estudio con personas con dificultades al volante, la mayoría no lo atribuía a un accidente. Si revives la escena, tienes pesadillas o estás en alerta constante, consúltalo con un profesional.
¿Puedo conducir si tengo ansiedad?
La tensión normal se puede tolerar mientras practicas. Pero si notas mareo, visión borrosa, sensación de desmayo o te bloqueas, para en un lugar seguro y no sigas. Si tomas medicación, pregunta a tu médico si puedes conducir con ella.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo las guías.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Fuentes
- Attitudes y Universidad Autónoma de Barcelona (2010). La ansiedad y su influencia en los conductores españoles. Presentado en la 9.ª Jornada de Reflexión de Attitudes; recogido en Infocop, Consejo General de la Psicología, 2 de diciembre de 2010.
- Calvo, I. (2026). Estudio sobre la amaxofobia. El miedo a conducir: naturaleza, perfiles y tratamiento. Fundación CEA y Fundación Ibercaja.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Medicamentos y conducción: el pictograma.
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