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Guía
Cuánto dura una terapia psicológica
Antes de pedir cita te ronda una pregunta que da apuro hacer en voz alta: ¿esto cuánto va a durar? Si son meses, si son años, si vas a entrar en algo que no sabes cuándo acaba. Es una pregunta legítima y tiene una respuesta honesta, aunque no sea un número.
En corto
No hay un número fijo: depende del problema, de cuánto tiempo lleva y de lo que buscas. Como referencia, en un estudio con más de 100.000 personas atendidas por ansiedad o depresión en servicios públicos británicos, el 95 % de quienes mejoraron con terapia cognitivo-conductual individual lo hicieron en 14 sesiones o menos (Robinson y otros, 2020). Lo que sí debería tener cualquier terapia es una estimación al principio, revisiones periódicas y un final previsto.
Por qué no hay un número
No es lo mismo llevar tres meses con ataques de pánico desde que cambiaste de trabajo que llevar quince años sintiendo que no vales lo suficiente, en el trabajo, en pareja y con tu familia. Lo primero suele estar acotado. Lo segundo toca muchas partes de tu vida a la vez.
La duración depende de cuánto tiempo lleva el problema, de si viene solo o acompañado, de qué quieres conseguir, de la frecuencia de las sesiones y de lo que pasa entre una y otra. Y de la vida: una mudanza, una ruptura o un cambio de turno también cuentan. Por eso conviene desconfiar tanto de una cifra cerrada antes de conocerte como de la falta de cualquier orientación después de evaluarte.
Lo que dicen los datos
Hay tres referencias útiles, con sus límites:
- Un estudio siguió a 102.206 personas en 16 servicios públicos británicos. De quienes mejoraron de forma clara, el 95 % lo hizo en 7 sesiones o menos con la versión breve y guiada de la TCC, y en 14 o menos con la terapia individual. La ansiedad social, el estrés postraumático y el TOC necesitaron la individual y más sesiones (Robinson y otros, 2020).
- Una revisión de estudios de dosis y respuesta calculó que, para que aproximadamente la mitad de las personas mejore de forma clara, hacen falta entre 13 y 18 sesiones. En la práctica habitual que analizaron, la media fue de unas cuatro (Hansen y otros, 2002).
- La guía británica NICE propone para la ansiedad generalizada entre 12 y 15 sesiones semanales de una hora, menos si la persona mejora antes y más si hace falta.
Las tres coinciden en algo: no todo el mundo necesita lo mismo, y algunos problemas piden bastante más tiempo que otros.
Una media no es un plazo: dice cuánto suele hacer falta, no cuánto te hará falta a ti.
Cómo se sabe si va bien encaminada
Sesión siete. Sales con la sensación de que está bien hablar, pero no sabrías decir qué ha cambiado desde la primera. Eso no tiene por qué ser malo, pero es el momento de preguntarlo en voz alta.
Una terapia bien planteada revisa cada cierto tiempo si los objetivos se mueven, con algo más que la sensación del día. Si no se mueven, se cambia el plan. Y si sigue sin moverse, el Código Deontológico del psicólogo obliga a no prolongar una intervención que no consigue sus objetivos y a orientarte hacia otro profesional (art. 26). Más en cómo saber si tu terapia está funcionando.
Aquí el proceso tiene cinco fases: evaluación, devolución con una estimación, tratamiento con revisiones (la primera en la cuarta sesión y luego cada cuatro), cierre y seguimiento. Está contado en cómo es el proceso.
Cuándo terminar
Un día te das cuenta de que llevas dos sesiones sin saber de qué hablar, o de que lo que te trajo ya no ocupa tu semana. Esa es una de las señales. Otras: has llegado a los objetivos que pactasteis, y cuando algo se tuerce sabes qué hacer sin esperar a la siguiente sesión.
Lo habitual es no cortar de golpe: espaciar las sesiones, repasar qué te llevas y qué hacer si vuelve, y quedar al cabo de un tiempo para una sesión de seguimiento que compruebe que lo conseguido se mantiene. Terminar es el objetivo de una terapia. Tener un mal día después de terminar no significa que no haya servido: lo que cuenta es si sabes qué hacer con él. Y puedes terminarla tú cuando quieras, aunque no hayáis llegado.
Qué puedes probar
- Pregunta por la estimaciónEn las primeras sesiones: «¿cuántas sesiones, más o menos, y por qué?». Una respuesta honesta incluye un margen y de qué depende.
- Pon objetivos que se veanNo «estar mejor», sino «volver a coger el metro» o «dormir seis horas casi todas las noches». Así se puede saber si se acercan.
- Pacta cuándo revisarUna fecha concreta para mirar juntos si se mueve. Sin fecha, la revisión no llega.
- Mira si es sostenibleFrecuencia, horario y coste. Una terapia que no puedes mantener se corta a medias, que es peor que empezar más despacio.
Cuándo pedir ayuda
Si estás dudando si empezar porque no sabes cuánto te vas a comprometer, la primera conversación sirve justo para eso: para saber qué haría falta antes de decidir nada. Puedes preguntar sin rodeos cuántas sesiones harían falta, más o menos, y por qué. Lo trabajo dentro de ansiedad, estado de ánimo bajo, autoestima y procrastinación y bloqueo, sin bonos ni permanencia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sesiones de psicólogo son normales?
No hay un número normal. Como referencia, en servicios públicos británicos casi todas las personas que mejoraron con terapia cognitivo-conductual individual lo hicieron en 14 sesiones o menos, y problemas como el TOC o el estrés postraumático suelen necesitar más.
¿Cada cuánto hay que ir al psicólogo?
Al principio suele ser semanal o quincenal, para que haya continuidad entre una sesión y otra. Hacia el final las sesiones se espacian.
¿Puedo dejar la terapia cuando quiera?
Sí. Puedes terminarla o cambiar de profesional en cualquier momento. Si puedes, dilo en una sesión: sirve para cerrar bien y para saber qué hacer si vuelve.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Fuentes
- Robinson, L., Kellett, S. y Delgadillo, J. (2020). Dose-response patterns in low and high intensity cognitive behavioral therapy for common mental health problems. Depression and Anxiety, 37(3), 285-294.
- Hansen, N. B., Lambert, M. J. y Forman, E. M. (2002). The psychotherapy dose-response effect and its implications for treatment delivery services. Clinical Psychology: Science and Practice, 9(3), 329-343.
- National Institute for Health and Care Excellence (2011). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (CG113), recomendación 1.2.19.
- Consejo General de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo, artículos 26 y 27.
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