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Guía
Discutir mucho en pareja: cómo hablar sin hacerse daño
Empieza por los platos o por un mensaje sin contestar y, diez minutos después, estáis repasando lo que pasó hace dos veranos. Una de las dos personas sube el tono; la otra se calla y se va al otro cuarto. Al día siguiente nadie lo saca, hasta la próxima. Discutir a menudo no significa que la relación esté rota: lo que más pesa, según la investigación, es cómo os habláis mientras discutís.
En corto
Casi todas las parejas discuten, y muchas lo hacen durante años por los mismos temas. Lo que desgasta no es discutir, sino cómo se discute. La investigación de Gottman y Levenson asoció las separaciones a cuatro formas de hacerlo: atacar a la persona, ponerse a la defensiva, el desprecio y cerrarse en banda. Ayuda quejarse de situaciones concretas, pedir algo concreto y parar a tiempo. Si hay miedo o control, ya no es un problema de comunicación: es violencia, y van primero el 016, el 028 o el 112.
Discutir por lo mismo una y otra vez
El dinero, la casa, la familia de cada cual, el tiempo que pasáis juntos. Cambia la excusa, pero el fondo es el mismo, y la discusión ya se sabe de memoria.
No es raro. Gottman y Levenson (1999) grabaron a parejas discutiendo su principal desacuerdo con cuatro años de diferencia. En el 69 % de los casos volvían al mismo tipo de tema, y en ninguno de los dos momentos había muchas señales de que hubieran resuelto sus problemas principales. Lo que sí se mantenía bastante estable era el tono emocional con el que los hablaban.
La consecuencia práctica: muchos desacuerdos de pareja no se resuelven, se aprenden a llevar. Intentar ganar la discusión de una vez por todas suele acabar en la misma discusión, más cansada.
Los cuatro jinetes: lo que más daño hace
Gottman y Levenson siguieron durante catorce años a 79 matrimonios de Indiana, a los que habían grabado discutiendo. Las separaciones de los primeros años se asociaban a cuatro conductas durante el conflicto, que Gottman había bautizado como los «cuatro jinetes del Apocalipsis» (Gottman y Levenson, 2000):
- La crítica: atacar a la persona en vez de quejarse de lo que ha pasado. No «se te ha olvidado llamar al fontanero», sino «nunca te acuerdas de nada, eres un desastre».
- La actitud defensiva: responder a una queja con otra queja o con excusas, sin escuchar lo que te piden.
- El desprecio: el sarcasmo, la burla, poner los ojos en blanco. El mensaje de fondo es «estoy por encima de ti».
- Cerrarse en banda: dejar de responder, mirar el móvil, irse sin decir nada mientras la otra persona sigue hablando.
En las parejas que se separaron más tarde, lo que más pesaba no era lo negativo, sino la falta de lo positivo: poco interés, poco humor, poco afecto al hablar. En un trabajo anterior con las mismas parejas, las más estables mostraban durante la discusión unas cinco señales positivas por cada negativa (Gottman y Levenson, 1992).
Lo que más pesa no es cuánto discutís. Pesa más cómo os tratáis mientras discutís.
Lo que no se sabe: son estudios con pocas decenas de matrimonios de hombre y mujer, de Estados Unidos y de los años ochenta. Describen tendencias de grupo; no predicen lo que va a pasar en tu relación.
Conflicto no es violencia
Todo lo anterior vale para un conflicto entre iguales: dos personas que pueden enfadarse, decir lo que piensan y ceder sin miedo. Es otra cosa cuando una persona decide con quién hablas, revisa tu móvil, te insulta, amenaza, rompe cosas o te hace sentir que tienes que medir cada palabra.
Si tienes miedo de la reacción de tu pareja, no es un problema de comunicación, y aprender a hablar mejor no lo arregla. No uses los pasos de abajo para intentar calmarle: tu seguridad va primero. Mira cómo saber si una relación te hace daño. Si eres mujer, llama al 016; si eres una persona LGTBI, al 028; si hay peligro, al 112.
Qué podéis probar
- Empieza por la situación, no por la persona«Ayer llegaste a las diez sin avisar y me preocupé» en vez de «solo piensas en ti». Lo que pasó, cómo te sentó, y ya. Es lo contrario de la crítica.
- Resume antes de contestarAntes de dar tu versión, di en una frase lo que has entendido: «Lo que te molesta es que decida yo los planes sin preguntarte, ¿no?». No es darle la razón; es comprobar que discutís de lo mismo.
- Pide algo concreto«Que me escribas si vas a llegar tarde» se puede cumplir. «Que te importe más» no. Una petición concreta deja claro qué ayudaría y evita la discusión sobre quién es peor.
- Para con hora de vuelta, y reparaSi notáis que subís de tono, una palabra pactada para parar, un rato cada cual a lo suyo y una hora para retomarlo. Irse sin decir nada es cerrarse en banda; parar con hora de vuelta, no. Y vale cualquier intento de reparar, aunque sea torpe: «me he pasado», una broma, «empiezo otra vez».
Cuándo pedir ayuda
Si discutís casi a diario, si las discusiones acaban siempre igual o si una de las dos personas ya ha dejado de intentarlo, la terapia de pareja tiene estudios detrás. En la revisión de Bradbury y Bodenmann (2020), entre el 60 y el 80 % de las parejas con malestar mejoran con los enfoques conductual y centrado en las emociones, aunque una parte pierde lo ganado con el tiempo.
Si lo que te preocupa es lo que te pasa a ti en las discusiones (te desbordas, te bloqueas, cedes siempre para que acaben), lo trabajo dentro de autoestima e inseguridad. Mira también regular las emociones y la ira. Y si hay miedo, primero el 016, el 028 o el 112.
Preguntas frecuentes
¿Es normal discutir mucho con la pareja?
Discutir es habitual, y muchas parejas discuten durante años por los mismos temas. Lo que más se asocia a que la relación se desgaste no es la frecuencia, sino la forma: la crítica a la persona, el desprecio, ponerse a la defensiva y cerrarse en banda.
¿Qué son los cuatro jinetes de Gottman?
Son cuatro formas de discutir que, en la investigación de John Gottman y Robert Levenson, se asociaron a más separaciones: la crítica, la actitud defensiva, el desprecio y cerrarse en banda, es decir, dejar de responder.
¿Cuándo una discusión de pareja deja de ser normal?
Cuando hay miedo: insultos, amenazas, control o violencia física. Eso no es un conflicto, es violencia. Si eres mujer, llama al 016; si eres una persona LGTBI, al 028; si hay peligro, al 112.
Si estás en peligro ahora mismo o piensas en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. Más teléfonos en ayuda urgente. Violencia de pareja: 016 si eres mujer, 028 si eres una persona LGTBI.
Escrita por Adrián Cuñat Andrés, psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos. Quién soy · Cómo escribo las guías.
Esta guía es información general: no sustituye una evaluación ni es un diagnóstico.
Fuentes
- Gottman, J. M. y Levenson, R. W. (1992). Marital processes predictive of later dissolution: Behavior, physiology, and health. Journal of Personality and Social Psychology, 63(2), 221-233.
- Gottman, J. M. y Levenson, R. W. (1999). How stable is marital interaction over time? Family Process, 38(2), 159-165.
- Gottman, J. M. y Levenson, R. W. (2000). The timing of divorce: Predicting when a couple will divorce over a 14-year period. Journal of Marriage and the Family, 62, 737-745.
- Bradbury, T. N. y Bodenmann, G. (2020). Interventions for couples. Annual Review of Clinical Psychology, 16, 99-123.
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