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adricamente |
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A la preocupación se le puede dar cita |
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Hola, |
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Llevas veinte minutos con el mismo párrafo y no sabes qué has leído. O has hecho el camino a casa entero sin enterarte, discutiendo por dentro con alguien que no está. Alguien no ha contestado a un mensaje y llevas la tarde preguntándote por qué siempre te pasa lo mismo. |
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Darle vueltas se parece mucho a resolver. La diferencia está en adónde lleva. Resolver acaba en algo que se puede hacer: «mañana llamo y lo pregunto». Rumiar mira hacia atrás y gira: «por qué dije eso, qué pensará». Preocuparse hace lo mismo hacia delante: «y si sale mal, y si no llego». |
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La prueba es sencilla: si llevas diez minutos con lo mismo y no tienes un paso concreto, no estás resolviendo. Estás girando. |
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Lo primero que sale es intentar no pensarlo, y no suele salir bien: según un metaanálisis, intentar suprimir un pensamiento produce un efecto rebote de pequeño a moderado (Abramowitz, Tolin y Street, 2001). Lo que tiene estudios es otra cosa: no echarlo, sino ponerle hora. |
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Se llama tiempo de preocupación. En un ensayo con 82 personas, quienes tenían ansiedad generalizada y practicaron seis días aplazar la preocupación a un rato fijo se preocupaban menos que quienes esperaban turno. En el grupo con ansiedad por la salud no hubo una diferencia clara (Krzikalla y otros, 2024). Es un estudio pequeño, y da una pista de para quién sirve más. |
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Para probar esta semana |
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Elige quince minutos a la misma hora cada día, por la tarde y fuera del dormitorio. Cuando la preocupación aparezca fuera de ese rato, apúntala en una línea y vuelve a lo que hacías, aunque la cabeza proteste. En tu rato, míralas de verdad: muchas ya no pesan igual; las que sí, conviértelas en un paso o déjalas para mañana. La herramienta de tiempo de preocupación te guarda la lista y te marca los quince minutos. |
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Una excepción que no se aplaza: si las vueltas son sobre no querer seguir o hacerte daño, llama ahora al 024 (gratuito, 24 horas) o, si hay peligro inmediato, al 112. |
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Con más calma: No puedo dejar de pensar: qué hacer cuando la cabeza no para. |
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Si quieres hablarlo con alguien, la primera media hora es gratis. |
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Adrián Cuñat Andrés · Psicólogo colegiado nº CM03836, cursando el Máster en Psicología General Sanitaria, en prácticas supervisadas en el centro sanitario Neurococos · adricamente.com |
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Este correo no es un canal de ayuda. Si estás en peligro o piensas en hacerte daño, llama ahora al 024 (gratuito, 24 horas) o al 112. |
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